Pablo Luis Airoldi inspiraba confianza en quienes se le acercaban interesados en comprarle un inmueble. No era alguien que ofreciera terrenos, departamentos y/o casas, así como si nada, como quien comercia a través de Marketplace de Facebook, sin papeles y de palabra. No, su apellido estaba y sigue al frente de una agencia inmobiliaria de Villa Mercedes. Así logró vender decenas y decenas de lotes al noreste de la ciudad. El buen negocio duró hasta que alrededor de unas 70 personas recurrieron a la Justicia para denunciar que era un estafador y hacía comercio con lo ajeno. Según denunciaron algunos, vendió tierras que, en realidad, no eran de él sino que le fueron cedidos por otro hombre que tampoco era su dueño, sino su cuidador. Tal celador le habría entregado esos loteos iniciando a nombre de Airoldi juicios por posesión «veinteañal». Luego de varias tareas de seguimiento y vigilancia, los policías del Departamento de Investigaciones (DDI) detuvo al agente inmobiliario y lo hizo donde ejecutaba todas sus transacciones y transmitía confianza: su local de bienes raíces.
Lo arrestaron la mañana del lunes. El personal, a cargo del comisario Germán Gómez, tenía la orden de allanar Potosí 225 y de aprehender al hombre de 45 años. La medida la había requerido el fiscal instructor 4, Leandro Estrada, a cargo de las averiguaciones, y la había autorizado el juez de Garantías de turno, Matías Farinazzo Tempestini.
De acuerdo con el escueto parte de prensa difundido por Relaciones Policiales, la causa es abordada preventivamente por los delitos de «estafas» y «estelionato». Según le adelantó otra fuente a Todo Un País, hasta el momento la fiscalía tendría pruebas suficientes para imputarlo por, al menos, seis estafas, aunque en todo esto habría unos 70 damnificados.
La investigación abarcaría numerosos lotes distribuidos en distintos puntos de Villa Mercedes. Pero un ejemplo de cómo habría operado, según las denuncias, es el caso de varias manzanas a las que ya le habría dado forma de mini barrio a la altura de Amaro Galán y Vicente Dupuy, detrás de un supermercado chino y junto a unas canchas de fútbol, detalló un informante.
Ese lugar estaba al cuidado de un hombre que vivía allí hacía años. Esa persona, siempre de acuerdo con lo denunciado por los legítimos propietarios y clientes, inició los trámites para «la cesión de los derechos por posesión veinteañal» en nombre del ahora detenido. Mientras tanto el agente inmobiliario no habría perdido el tiempo, sino que loteó los terrenos, abrió calles y vendió.
Cuando los verdaderos dueños de esos espacios notaron que delimitaban arterias y levantaban construcciones sus cabezas se llenaron de preguntas. Al enterarse de lo que había pasado, se dirigieron a la Justicia.








