La jueza de Garantías 3, Natalia Pereyra Cardini, prorrogó por otros cuatro meses la prisión preventiva de Dayana Macarena Peralta y Axel Emiliano Criscito, los dos acusados por el doble crimen de Vanesa Zanni y su hija adolescente Tatiana Lucero Zanni. Ambos están alojados en el Servicio Penitenciario de San Luis desde un par de días antes de Navidad y ahora seguirán allí mientras esperan el juicio oral.
Madre e hija, de 46 y 13 años, fueron asesinadas de 70 y 66 puñaladas, respectivamente. Peralta y Criscito fueron detenidos después del doble homicidio y desde entonces la Justicia de Villa Mercedes prorrogó sus prisiones preventivas cada vez que vencieron los plazos fijados. Esta semana, ante un nuevo pedido de la Fiscalía, Pereyra Cardini volvió a extender la medida.
Los dos llegarán a juicio acusados de “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía dos hechos en concurso real”, un delito que contempla como hipotética condena la prisión perpetua. La fecha del debate será fijada próximamente por el Colegio de Jueces.
Antes de resolver la nueva prórroga, la magistrada repasó los motivos por los que considera necesario mantener vigente la medida de coerción más gravosa. Entre ellos mencionó la falta de arraigo de los imputados en la ciudad e incluso en la provincia y la expectativa de una eventual condena a prisión perpetua, circunstancias que podrían incrementar el riesgo de fuga. Pereyra Cardini consideró que no existe una “medida morigerada” que pueda aplicarse en este caso y que garantice la realización del debate oral.
El riesgo de fuga también fue uno de los argumentos de la Fiscalía para solicitar que ambos continuaran detenidos. La acusación recordó que Peralta y Criscito huyeron después de los asesinatos y consiguieron llegar “a dedo” hasta la provincia de La Pampa, donde finalmente fue ron interceptados y detenidos.
En junio, la Fiscalía recibió la última prueba que esperaba para cerrar la investigación: el análisis de ADN de las muestras tomadas de las uñas de las víctimas. La pericia determinó que debajo de las uñas de Zanni había restos genéticos de ambos acusados, mientras que en las de su hija encontraron únicamente material genético correspondiente a Criscito.
El resultado reforzó la teoría de la Fiscalía sobre la mecánica de los homicidios. Según la acusación, después de atacar entre ambos a Zanni y asestarle 70 puñaladas, fueron hasta el dormitorio de la adolescente. Allí Peralta habría sujetado e inmovilizado a la chica mientras Criscito la atacaba con el cuchillo.
Hace tan solo tres semanas, Peralta hizo algo que hasta entonces no había hecho: habló y se despegó del doble crimen. “Yo no di las puñaladas, fue él”, aseguró, y responsabilizó de los homicidios a quien, a esta altura, es ya su expareja, Criscito.
La joven de 21 años hizo esa escueta declaración cuando la funcionaria del Ministerio Público Fiscal (MPF) se refirió a la presencia de sus restos genéticos en las uñas de las víctimas y describió la secuencia que, según la acusación, tuvo el doble homicidio.

