“La masonería ya no debe entenderse como una sociedad secreta, sino como una sociedad discreta, con secretos”. A partir de esa idea, inspirada en una definición del ex Gran Maestre Ángel Jorge Clavero, el masón y fotógrafo puntano Leandro Cruciani Esteves concibió plasmar en un ensayo fotográfico, ‘La Forma del Silencio’, sus dos grandes pasiones.
“Me puse a pensar y encontré una manera de poder poner una en la otra y viceversa. De mostrar una faceta en un lado y al revés. No sé si me salió tan bien, creo que quedó algo bastante simbólico, que, bueno, es un poco la idea de la masonería”, le contó el autor a Todo un país.
Cruciani Esteves se explayó sobre la motivación del ensayo: “Yo también quería crear una especie de registro, digamos, de la masonería en estas épocas acá en San Luis, para el futuro, para nuestra Orden, porque por ahí pasa que uno se encuentra con hermanos viejos y dice ‘no sé si mi abuelo a lo mejor era masón’ y encontramos una firma en un libro de actas viejo. Es como que los registros no siempre son precisos”.
“Entonces también dije bueno, a lo mejor nos sirve para ir teniendo un registro, sobre todo en el interior. Por ahí, en grandes ciudades hay mucho más orden, más hermanos, mayor cantidad de trabajo. Entonces lo pensé como un mínimo aporte y también para despuntar el vicio de la fotografía”, agregó.
La obra, de exquisita riqueza técnica, sobre un tema por demás interesante, fue realizada entre enero y abril de 2026 en la ciudad de San Luis. Se puede acceder en forma gratuita a través del siguiente enlace: https://drive.google.com/file/d/1b1B8a7HNbG95Is5iIetPupWGQfuR_qUN/view?usp=sharing.
La obra reúne 35 imágenes producidas en el Templo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, en distintos espacios urbanos de la ciudad y en estudio, con la participación de miembros de logias activas.
Leandro es masón desde hace quince años. Integra las logias Hermes Nº 627 y Savonarola Nº 212. “Esa condición permitió construir una mirada desde adentro, alejada de los estereotipos, enfocada en la dimensión humana y simbólica de la orden”, señala Eduardo Sallenave, de Arte de San Luis (IG @artedesanluis).
El trabajo está acompañado por una serie de haikus –poemas breves de origen japonés– escritos especialmente para el proyecto por el hermano Guillermo Moyano.
Sallenave resalta que “más que explicar la masonería, ‘La Forma del Silencio’ intenta observarla. Mostrar sus rostros, sus símbolos y su tiempo presente. Registrar la existencia de una fraternidad que, lejos de los mitos, continúa habitando el mundo cotidiano’.
“Escuela de libre pensamiento”
Las sociedades secretas de la masonería siempre han estado rodeadas de un halo de misterio. Y no son pocos los que les tienen desconfianza o recelo. “Pero la masonería no es una secta: no hay ningún líder a quien adorar, no te dicen qué pensar. En realidad, es una escuela de libre pensamiento. La masonería te pide que dudes, que razones por tu cuenta. Además de que es una asociación legalmente civil y legalmente registrada. Y principalmente porque no es una religión, la masonería acepta a personas de todas las religiones”, destaca Cruciani Esteves.
“La masonería es una institución esencialmente filosófica, filantrópica y progresista”, resume el sitio web https://www.masoneria-argentina.org.ar.
“Es filosófica porque orienta al hombre hacia la investigación racional de la leyes de la Naturaleza; invita al esfuerzo del pensamiento que va desde la simbólica representación geométrica hacia la abstracción metafísica; busca la reflexión filosófica, la penetración del sentido espiritual del movimiento de la Historia; contempla en cada tiempo histórico las nuevas inspiraciones doctrinarias y asimila, de cada sistema filosófico, lo que pueda significar el aporte al patrimonio de la Verdad abstracta, más allá del tiempo y del espacio”, amplía.
“Es filantrópica porque practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales de ninguna clase. Sus esfuerzos y sus recursos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, razas, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de los espíritus y a la tranquilidad de las conciencias”.
Y “es progresista porque enseña y practica la solidaridad humana y la absoluta libertad de conciencia. La Masonería tiene por objeto la búsqueda de la Verdad, desechando el fanatismo y abordando sin prejuicios todas las nuevas aportaciones de la invención humana; estudia la moral universal y cultiva las ciencias y las artes y no pone obstáculo alguno en la investigación de la Verdad”.
“Los únicos requisitos que te piden para ingresar –detalla años, libre y de buenas costumbres. ‘Libre’ se refiere al pensamiento: o sea, que seas lo menos dogmático posible, lo menos fanático posible. Y de buenas costumbres, que no tengas un prontuario o que no hayas tenido problemas con la ley. Y si querés salir, no te ponen objeciones. No tiene ninguna característica de lo que sería una secta».
¿Qué propósito tienen las logias hoy?, le preguntó Todo un país a Cruciani Esteves. “Es difícil englobarlo o resumirlo en una frase. Te podría decir que es una escuela de ética, de libre pensamiento. La masonería busca que cada persona mejore. Si una persona es mejor, se convierte en un mejor ciudadano, por ende va a convertir su familia en una familia mejor, una ciudad mejor, un país mejor”, responde. “Lo digo así, muy resumido. Nuestros principios son la libertad, la igualdad y la fraternidad, a través del lema de la masonería, que es ciencia, justicia y trabajo”.
El fotógrafo –el IG de su estudio fotográfico es @sonnestudiosl– resalta que “la masonería no tiene ningún problema con la Iglesia ni con ningún tipo de religión”. “Nosotros acá en la Logia tenemos católicos, ateos, judíos, mormones, protestantes, agnósticos. Esa es la idea: enriquecerse de todos, ser tolerantes y saber escuchar al otro, escuchar realmente”, afirma.
