Una apuesta millonaria transforma el sur de San Luis con uno de los mayores centros de genética equina del país

En el establecimiento El Águila, ubicado entre Fortín El Patria y Batavia, la firma Don Ercole desarrolla un ambicioso proyecto vinculado a la reproducción equina de alta genética. Con casi 2.000 yeguas, 80 empleados y una infraestructura en plena expansión, la iniciativa liderada por el exjugador profesional de polo Matías Magrini se afirma como una de las inversiones privadas más importantes de los últimos años en el sur de San Luis, con fuerte impacto económico, generación de empleo calificado y proyección internacional.
9 de agosto de 2026
El predio de Batavia alberga actualmente cerca de 2.000 yeguas y cuenta con una plantilla de 80 trabajadores.

El paisaje del sur de San Luis está experimentando una transformación silenciosa, pero de enorme magnitud. Allí, entre las localidades de Fortín El Patria y Batavia, en pleno departamento Dupuy, el establecimiento El Águila se ha convertido en el epicentro de un ambicioso proyecto vinculado a la reproducción equina de alta genética que promete posicionar a la provincia como un actor relevante dentro de una industria que mueve millones de dólares en Argentina y el mundo, como la producción de caballos de polo.

Durante una recorrida por el establecimiento, Todo Un País pudo observar de primera mano la dimensión de una inversión que ya genera un fuerte impacto en la economía regional. El predio alberga actualmente cerca de 2.000 yeguas, cuenta con una plantilla de 80 trabajadores, entre ellos médicos veterinarios, técnicos especializados y personal rural altamente capacitado, y continúa sumando infraestructura para ampliar su capacidad operativa.

La visita fue encabezada por el propietario del emprendimiento, Matías Magrini, exjugador profesional de polo y referente de la reproducción equina en Argentina, acompañado por su principal colaborador, José María Petrachi. También participaron el vicepresidente de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, Santiago Ballester, reconocido criador radicado en Batavia; el presidente de la recientemente creada Sociedad Rural Unión del Dupuy, Cristian Vicente Quevedo; y el jinete viajero Álvaro Biderman, quien actualmente recorre el país a caballo.

Don Ercole es una empresa es pecializada en reproducción equina cuya sede central se encuentra en Río Cuarto, Córdoba. Desde hace años se posiciona entre los principales referentes del país en materia de transferencia embrionaria y producción genética para caballos de polo.

Su desembarco en San Luis responde a una estrategia de expansión que busca aumentar significativamente la capacidad de alojamiento y manejo de yeguas receptoras, fundamentales para los programas de reproducción. El centro combina tecnología reproductiva de última generación con programas de selección genética destinados a producir ejemplares de máximo rendimiento deportivo.

Entre los servicios que ofrece se destacan la transferencia embrionaria, la técnica OPU-ICSI (aspiración folicular y fertilización in vitro), congelado y preservación de semen, manejo y recepción de embriones, seguimiento de gestaciones, atención de partos y programas de recría.

Gracias a estas herramientas es posible multiplicar rápidamente la descendencia de las mejores líneas genéticas del polo argentino sin que las yeguas donantes deban abandonar la actividad deportiva.

Una revolución genética

La transferencia embrionaria cambió para siempre la producción de caballos de polo. La técnica consiste en inseminar una yegua donante de alto valor genético y, aproximadamente siete días después de la fecundación, recuperar el embrión mediante un procedimiento de lavado uterino. Posteriormente, ese embrión es transferido a una yegua receptora, que será la encargada de llevar adelante la gestación y el parto.

Este avance permite obtener varias crías por año de una misma yegua destacada en competencia, acelerando notablemente el progreso genético. La magnitud de las obras realizadas en El Águila impresiona. Quienes conocieron el establecimiento años atrás encuentran hoy una realidad completamente diferente.

Amplios callejones de aproximadamente 30 metros de ancho atraviesan el campo facilitando la circulación de animales y maquinaria. Los verdeos de centeno contrastan con sectores de pastizales naturales y monte, generando un paisaje que combina producción y conservación. La transformación requirió importantes inversiones en infraestructura.

La subdivisión de potreros en cuadros más funcionales para el manejo de las yeguas demandó la instalación de aproximadamente siete kilómetros de alambrados nuevos, además de la colocación de bebederos en cada lote.

A ello se suma la compra de más de 200 tranqueras metálicas, adquiridas a productores menonitas de Nueva Galia, fortaleciendo además los vínculos económicos con otros sectores productivos de la región.

Los tres centros de transferencia embrionaria ya instalados dentro del establecimiento se encuentran rodeados por modernos corrales de trabajo diseñados para optimizar las tareas sanitarias y reproductivas. Cada detalle parece haber sido pensado bajo una premisa central, como el bienestar animal. La tranquilidad con la que las yeguas se desplazan por los potreros y la organización de los distintos sectores reflejan una planificación orientada a reducir el estrés y mejorar los índices reproductivos.

Durante la recorrida, Matías Magrini relató cómo nació la decisión de invertir en San Luis. “Llegué a esta zona por Santiago Ballester. Él siempre me decía que acá estaban algunos de los mejores campos de la región. Veníamos buscando alternativas para descomprimir nuestras instalaciones de Río Cuarto y después de analizar distintas opciones decidimos avanzar”, explicó.

“Hace aproximadamente un año concreté la compra de El Águila. Algunos dirán que fue una locura, pero estoy convencido de que es un campazo y que tiene un enorme potencial”, agregó.

Según detalló, actualmente se está desarrollando la primera mitad del establecimiento para instalar dos grandes centros de transferencia embrionaria capaces de albergar 900 yeguas cada uno.

Pero el proyecto no termina allí. Magrini adelantó que la segunda etapa contempla la puesta en marcha de un sistema ganadero de ciclo completo.

Consultado sobre las razones que lo llevaron a elegir el sur puntano para expandirse, Magrini destacó las condiciones naturales de la región: “Son campos con napa cerca, muy aptos para la producción de alfalfa. Pero además tienen una combinación muy interesante entre pasturas implantadas y campos naturales”. Según el empresario, esa diversidad resulta ideal para el manejo de las yeguas receptoras.

Las primeras experiencias fueron más que alentadoras: “Probamos el año pasado con una gran cantidad de yeguas y los resultados fueron excelentes. Ahora ya comenzamos a transferir embriones congelados y tenemos muchas expectativas porque este campo nos da una capacidad operativa que no teníamos en Córdoba”.

Más allá de la genética y la tecnología, Magrini hizo especial énfasis en el impacto económico y social de la actividad. “Siempre digo que el polo es una industria sin chimeneas. Es impresionante la cantidad de trabajo que genera”, sostuvo.

Y agregó: “Detrás de cada caballo hay veterinarios, petiseros, domadores, herreros, transportistas, personal rural, nutricionistas y muchas otras profesiones. Además, ofrece oportunidades para que muchos jóvenes puedan desarrollarse, viajar y conocer el mundo”.

Esa realidad ya comienza a verse reflejada en el departamento Dupuy. La llegada de Don Ercole no sólo generó empleo directo para unas 80 personas, sino también una importante demanda de bienes y servicios vinculados a la construcción, el transporte, la provisión de insumos veterinarios, el mantenimiento de instalaciones y la actividad comercial de las localidades cercanas.

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