Dejamos México (en plural porque vamos juntos en el camino mundialista) explotados de emociones. Queda el eco del estadio Azteca y sus 85 mil almas viendo festejar a su seleccionado, 2-0 ante Sudáfrica.
Tenerlo a Maradona en ese césped, en el imaginario presente, me llenaron las retinas y generaron que el corazón lata diferente… late como una pelota que pica en el área chica del ataque, suave e intensa a la vez.
En la sala de prensa me crucé con Jorge Valdano, me preguntó por San Luis cuando le dije que llegaba de la tierra de Juan Gilberto Funes. Lo mismo sucedió con Ricardo La Volpe.
A los dos les comenté si era una exageración, ver que Diego sigue estando ahí, en el Azteca. Valdano y La Volpe, afirman que no hay exageración, lo que tenemos los argentinos es gratitud, honor y contagio por lo que Diego hizo, y por cómo lo hizo.
Las calles rumbo al estadio Azteca, habían quedado cortadas al tránsito dos horas antes de la inauguración. Piquetes y manifestaciones, sobre todo de los docentes, generaron que la policía marque cortes por todas partes, incluso a 15 kilómetros del estadio, sin ingreso de vehículos.
Juan Carlos Ramos, de la Secretaría de Gobierno de México, transportó a este periodista (el arribo fue a media mañana) en moto, pasamos varios controles mostrando el OK de FIFA para el retiro físico de la acreditación. Y gracias a él y a la gestión de su jefa, pudimos llegar al Azteca.
En conferencia de prensa, el DT mexicano, Javier Aguirre, dijo no escuchar el descontento de los parciales, con un equipo que estaba para golear y apenas festejó por dos goles.
El pueblo mexicano colapsó las graderías. Claro, solamente la ciudad de México tienen más de 9,2 millones de habitantes, de los 21 millones que viven en la Zona Metropolitana.
Una entrada, de las más económicas, les costó a los aztecas 40 mil pesos mexicanos. El sueldo básico ronda los 10 mil y 25 mil pesos locales. Un trabajador debería ahorrar entre 3 y 4 meses para poder comprar una entrada.
A la cancha fueron los afortunados. A los hinchas que no estuvieron en las tribunas los vimos exultantes en la noche, festejaron alrededor del monumento a El Ángel de la Independencia y el Paseo de la Reforma. No había reclamos ni murmullos, como sí en la cancha, en algunos pasajes.
Ya estamos en el aeropuerto internacional Benito Juárez, esperando el vuelo a Dallas, con escala de 12 horas para instalarnos en Kansas, la sede que eligió la Selección Argentina para buscar el bicampeonato Mundial.
Dejamos México con la amabilidad de su gente, los tacos sabrosos y el respeto absoluto por lo picante, cuando se trata de paladares no acostumbrados a semejante fuego.
Dejamos México sabiendo que nuestra música albiceleste no será de Mariachis… Aquí sonarán Charly García, Calamaro, Rodrigo, Los Piojos, Los Cafres, Ratones Paranoicos, Gustavo Cordera y Las Pastillas del Abuelo… y todos quienes le compusieron a Diego Armando.








