No usó la fuerza, pero insistió con las palabras. Si le daban un poco tiempo, un minuto tan solo, quién sabe si no hubiera recurrido a la primera opción, si la súplica verbal no surtía el efecto que pretendía. Era apenas una adolescente a quien intentó subir a su auto y él, un hombre de casi 60 años. Alcanzó a abrir una puerta de su coche, con la clara idea de descender. El miedo invadió cada centímetro de la chica y cuando pensó que lo peor estaba por venir, finalmente, el pariente que esperaba en una cuadra al este de Villa Mercedes llegó y se fue. Eso que era una simple recogida se convirtió en un rescate, en la avioneta salvadora en medio del mar para esa menor de edad que, mínimo, estaba destinada a ser víctima de un secuestro.
Lo que ese conductor acosador hizo no quedó en la nada. El padre de la jovencita lo denunció. La causa recayó en la Fiscalía de Género, Diversidad, Igualdad, Infancias y Adultos Mayores, a cargo Nayla Cabrera Muñoz. En un arduo trabajo los policías consiguieron dar con el paradero del denunciado. Tomaron en cuenta desde un video que llegó a filmar la chica hasta los registros de las cámaras de seguridad de la ciudad para ubicar al Fiat Uno Way blanco. Lo detectaron en el barrio Hipólito Yrigoyen, aprehendieron al sospechoso, le secuestraron el vehículo, su celular, entre otros elementos.

El episodio que hizo entrar en pánico a la adolescente, con la idea de ser ingresada a la fuerza al rodado de un extraño para seguramente jamás volver, fue el domingo, a las 19:18. Aguardaba por un familiar que pasaría por ella en la esquina de Amaro Galán y San Luis. Estaba sentada en el cordón de la vereda, cuando se le acercó un Fiat blanco.
El conductor de ese vehículo, así de la nada, empezó a hablarle. La invitaba a subir a su rodado a toda costa. Ella le contestó que no y una otra vez. «De acuerdo al relato, el desconocido abrió la puerta del vehículo con intenciones de descender, lo que generó temor en la joven», informaron los portavoces de Relaciones Policiales.
La chica vio llegar al pariente que esperaba, rápidamente abordó el otro automóvil y el extraño del Fiat se esfumó del lugar. La jovencita registró casi todo en un video con su celular. Esa filmación luego fue clave para que los policías pudieran identificar al presunto acusador. El análisis del sistema de monitoreo (SISPRO), junto la información del video casero, fue esencial para localizar el Fiat en cuestión y su trayectoria. Distintas cámaras de seguridad de la zona lo captaron.
Con la certeza de que a quien buscaban estaba en Edison al 800 y la autorización del juez de turno, los policías del Departamento de Investigaciones (DDI), con el apoyo del Comando Radioeléctrico, secuestraron el rodado, un teléfono, un par de lentes recetados y ropa. También aprehendieron al sospechoso, en principio por 24 horas, por antecedentes y medios de vida.










