Doce provincias le piden un préstamo a Milei para pagar sueldos

Gobernadores acorralados por la caída de la recaudación buscan adelantos de coparticipación para afrontar salarios. El Gobierno les prestará a una tasa cercana al 15%.
6 de abril de 2026
El presidente Javier Milei, en una reunión con gobernadores. Ahora la Nación tuvo que socorrer financieramente a doce estados provinciales.

La escena no se explica tanto por una decisión política del gobierno nacional como por una urgencia creciente en las provincias. Con ingresos en retroceso y compromisos salariales ineludibles, doce gobernadores recurrieron a la Nación para solicitar adelantos de coparticipación que les permitan atravesar el corto plazo sin entrar en crisis, según un artículo publicado por el diario Clarín.

El gobierno de Javier Milei tiene listo un decreto que habilita ese mecanismo: transferencias anticipadas de fondos que corresponden por ley a las provincias, pero que serán girados antes de tiempo bajo la forma de préstamos con una tasa cercana al 15%. Desde el Ejecutivo sostienen que el costo es inferior al que enfrentarían los distritos si buscaran financiamiento en el mercado.

El dato central, sin embargo, no está en la herramienta sino en el contexto que la vuelve necesaria. La recaudación viene mostrando una caída sostenida y eso impacta de lleno en la coparticipación, principal fuente de ingresos de muchas provincias. Según estimaciones privadas, en marzo las transferencias automáticas cayeron más de un 11% en términos reales a nivel nacional.

El caso de San Luis

El impacto también se verifica en San Luis, donde la coparticipación federal registró en marzo una caída del 5,7%, reflejando la misma tendencia contractiva que golpea al conjunto de las jurisdicciones.

Fuentes del ministerio de Hacienda le confirmaron a Todo Un País que “si bien la caída de los fondos federales que recibe la provincia es sostenida en el tiempo, el fondo de reserva salarial que el Gobernador Claudio Poggi garantizó por ley —equivalente a dos meses de sueldos de los trabajadores estatales—, y su estricta política de control del gasto y austeridad, le permite por ahora pagar sueldos sin endeudarse”.

En ese marco, la asistencia alcanza a provincias de todos los signos políticos. Entre ellas aparecen Catamarca y Salta, con buena sintonía con la Casa Rosada; otras como Río Negro, Tucumán, Corrientes, Chubut y Misiones, que suelen acompañar al oficialismo en el Congreso; y también distritos con posiciones más distantes como Tierra del Fuego y La Rioja. Se suman Mendoza y Chaco, configurando un mapa transversal que evidencia que la dificultad fiscal no distingue alineamientos.

El monto total de los adelantos tendrá un techo de 400 mil millones de pesos, definido en función de la situación particular de cada provincia. La medida fue articulada por el Presidente junto a su equipo económico y político, con participación del jefe de Gabinete Manuel Adorni y los ministros Luis Caputo y Diego Santilli.

El deterioro de los ingresos ya se tradujo en conflictos concretos. En distintas provincias hubo reclamos de trabajadores estatales y fuerzas de seguridad, mientras que los gobiernos locales ven cada vez más limitado su margen de maniobra.

La Nación, por su parte, busca evitar un efecto contagio que derive en crisis encadenadas. En 2024, los gobernadores impulsaron sin éxito un esquema automático de distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), lo que dejó como alternativa este tipo de adelantos, más controlados desde el poder central.

La provincia de Buenos Aires, pese a enfrentar también tensiones salariales bajo la gestión de Axel Kicillof, no será alcanzada por ahora por este esquema.

La presión fiscal también escala a nivel municipal. Intendentes de capitales provinciales, reunidos recientemente en Entre Ríos bajo la conducción de Manuel Passerini, reclamaron mayores recursos en un escenario donde la caída de la recaudación impacta en toda la estructura del Estado.

TENSIÓN FISCAL ENTRE NACIÓN Y MUNICIPIOS

Intendentes de todo el país reclaman a la Nación

Un nuevo frente de conflicto fiscal se abrió entre el Gobierno nacional y los municipios. Intendentes de distintas regiones del país reclamaron a la Nación una mayor distribución de fondos y cuestionaron la retención de recursos que, aseguran, corresponden a provincias y ciudades.

El planteo se formalizó en una reunión del Consejo Federal de Intendentes (Cofein) en San Miguel de Tucumán y fue difundido originalmente por el diario La Nación.

El reclamo se produce en paralelo a una nueva avanzada discursiva del ministro de Economía, Luis Caputo, quien volvió a cuestionar las tasas municipales al sostener que “no corresponden por ley” cuando no existe una contraprestación directa, y que terminan impactando en los precios al consumidor.

Desde el Cofein, sin embargo, invierten el eje del debate. En un documento conjunto, los intendentes advirtieron sobre “la falta de distribución de los recursos provenientes del impuesto a los combustibles hacia el interior del país” y denunciaron un “creciente abandono” por parte del Gobierno nacional.

Según plantearon, durante el último año la Nación habría retenido alrededor de $120.000 millones que correspondían a provincias y municipios. A esto sumaron otro dato sensible: más de $740.000 millones en Adelantos del Tesoro Nacional (ATN) que, aseguran, no fueron distribuidos durante 2025, en lo que consideran un incumplimiento de acuerdos vigentes.

El núcleo del conflicto es estructural. Los intendentes sostienen que mientras la Nación concentra cerca del 75% de la recaudación, los municipios apenas participan de un 3%.

“Los gobiernos locales debemos responder a cada vez más demandas con menos recursos”, señala el documento, que también vincula la situación con el deterioro del tejido productivo: en los últimos dos años, afirman, cerraron más de 22.000 empresas y unas 300.000 personas quedaron sin empleo.

En términos políticos, el mensaje es directo: mientras la Nación ajusta y concentra recursos, el costo de sostener la gobernabilidad cotidiana recae cada vez más sobre provincias y municipios. “El esfuerzo no puede seguir siendo desigual”, advierten.

La tensión, lejos de ser coyuntural, expone una fisura estructural del sistema argentino: un Estado nacional que recauda, y gobiernos locales que, con menos recursos, deben dar respuestas inmediatas en el territorio.

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