El ferrocarril que puede darle a San Luis una nueva ventaja productiva

La licitación para la concesión de la Línea San Martín abre una oportunidad estratégica para la provincia. El corredor ferroviario tiene una conexión clave con la Zona de Actividades Logísticas de Villa Mercedes, donde San Luis ya cuenta con infraestructura para consolidar cargas. Menores costos logísticos, mayor competitividad y nuevas posibilidades para el agro, la agroindustria y la minería aparecen entre los principales beneficios.
24 de agosto de 2026
AgroZAL superó en julio las 50 mil toneladas de maíz almacenadas en una semana y que fueron despachas por ferrocarril hacia los principales puertos.

L a decisión del Gobierno nacional de avanzar con la concesión de la Línea San Martín coloca nuevamente al ferrocarril en el centro de la discusión sobre el futuro productivo de San Luis. Para una provincia ubicada a cientos de kilómetros de los principales puertos y centros de consumo, la recuperación de un servicio ferroviario de cargas eficiente puede significar mucho más que una mejora en el transporte, ya que puede convertirse en una herramienta para reducir costos, ampliar mercados y atraer nuevas inversiones.

La importancia para San Luis está directamente relacionada con el recorrido que realiza la Línea San Martín dentro de la provincia y, especialmente, con su conexión con Villa Mercedes, uno de los principales polos industriales y logísticos puntanos.

El corredor ferroviario ingresa al territorio provincial por el sector de Justo Daract, atraviesa Villa Mercedes y continúa hacia el oeste, rumbo a Mendoza. En ese recorrido se encuentra una infraestructura estratégica, la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) de Villa Mercedes, concebida precisamente para articular distintos modos de transporte y facilitar la salida de la producción provincial hacia los mercados nacionales e internacionales.

Impacto

Para el sector agropecuario, la recuperación del ferrocarril puede tener un impacto directo sobre la estructura de costos. Maíz, soja, sorgo, trigo, alfalfa y otros productos agrícolas necesitan recorrer largas distancias hasta los principales centros de comercialización y exportación. En ese contexto, el tren puede convertirse en un complemento fundamental del transporte automotor, especialmente para los grandes volúmenes.

La posibilidad de trasladar decenas de vagones en una sola formación permitiría disminuir la dependencia del camión para los trayectos largos, reducir la presión sobre las rutas y mejorar la previsibilidad de los envíos.

Pero existe además otro movimiento posible, ya que el ferrocarril no solamente puede sacar producción de San Luis, sino también ingresar insumos. Fertilizantes, semillas, combustibles, alimentos balanceados y otros productos necesarios para la actividad agropecuaria podrían beneficiarse de una logística ferroviaria más competitiva.

Para una provincia en la que la distancia hasta los puertos constituye una desventaja estructural, cada peso ahorrado en transporte puede transformarse en mayor margen para el productor.

La ZAL, una pieza estratégica

La gran ventaja de San Luis es que no necesita comenzar desde cero. La Zona de Actividades Logísticas de Villa Mercedes ya cuenta con infraestructura destinada a recibir, consolidar, almacenar y despachar mercaderías. Su ubicación sobre el corredor de la Ruta Nacional 7 y su vinculación con la red ferroviaria le otorgan una posición privilegiada para funcionar como nodo intermodal.

La experiencia reciente demuestra que la conexión ferroviaria puede utilizarse para transportar producción regional con destino a los puertos. En mayo de este año partió desde la ZAL una formación de 44 vagones con contenedores de mercadería con valor agregado, mientras que en enero había salido otra formación de 60 vagones con cargas que incluyeron alfalfa, manteca de maní y soja.

Son ejemplos concretos de una posibilidad que puede adquirir mucha mayor escala si la Línea San Martín recupera capacidad operativa, frecuencia y confiabilidad.

En este esquema aparece un activo particularmente valioso, como la locomotora “La Puntana”, propiedad de la provincia. Su importancia no reside en reemplazar al operador ferroviario nacional, sino en permitir que San Luis pueda realizar movimientos internos de vagones y maniobras dentro del complejo logístico. De esta manera, la provincia dispone de una herramienta para articular el movimiento de las formaciones que ingresan o salen de la ZAL.

Ese esquema puede darle a San Luis una plataforma logística mucho más competitiva. El impacto potencial no se limita a los granos. Para la agroindustria, el ferrocarril puede favorecer especialmente el movimiento de productos procesados y mercaderías contenerizadas.

Alfalfa procesada, aceites, harinas, alimentos, maní, productos industriales y otras producciones con destino exportador pueden consolidarse en Villa Mercedes y utilizar el ferrocarril para alcanzar los puertos.

Esto abre una posibilidad de mayor alcance, que San Luis no sea solamente una provincia productora de materias primas, sino también un territorio capaz de procesar, consolidar y exportar productos con mayor valor agregado. En ese sentido, la ZAL puede funcionar como una verdadera puerta de salida de la producción puntana.

Una oportunidad también para la minería

El mismo razonamiento se aplica a la actividad minera. La minería trabaja con productos de gran volumen y peso, para los cuales el costo del transporte puede convertirse en un factor determinante de competitividad.

Rocas de aplicación, minerales industriales, cuarzo, feldespato, calizas, áridos y otros productos pueden encontrar en el ferrocarril una alternativa para recorrer largas distancias con una estructura de costos más eficiente. Y si la provincia avanza hacia una minería con mayor procesamiento y agregado de valor, la disponibilidad de un corredor ferroviario eficiente puede transformarse en un factor para definir nuevas inversiones.

La privatización o concesión de la Línea San Martín no garantiza por sí sola esos beneficios. Para San Luis, la discusión central será cuáles serán las condiciones bajo las cuales funcionará el nuevo esquema ferroviario. La provincia necesitará vías en condiciones, inversiones, frecuencias suficientes, tarifas competitivas y acceso transparente para productores, industrias y operadores logísticos.

También será fundamental garantizar una articulación eficiente entre la red ferroviaria nacional y la ZAL de Villa Mercedes. Porque tener las vías no alcanza.

El verdadero beneficio aparece cuando el productor puede saber cuánto le cuesta transportar su mercadería, cuándo podrá hacerlo y con qué grado de confiabilidad llegará a destino.

La eventual recuperación de la Línea San Martín puede convertirse así en una de las noticias de infraestructura más importantes para el futuro económico de San Luis.

La provincia ya posee algunos de los componentes necesarios, como la producción agropecuaria, industrias, actividad minera, rutas estratégicas, una Zona de Actividades Logísticas, infraestructura para comercio exterior y una locomotora propia para maniobras ferroviarias.

Si la concesión nacional consigue recuperar la capacidad y competitividad del corredor, San Luis podría transformar una histórica desventaja, como la distancia de los puertos, en una oportunidad.

Para el campo, puede significar menores costos. Para la agroindustria, nuevos mercados. Para la minería, una alternativa para mover grandes volúmenes. Y para la provincia, la posibilidad de consolidar a Villa Mercedes como uno de los grandes nodos logísticos del centro del país.

El tren gana protagonismo en la logística de la ZAL de Villa Mercedes

Soja, maíz, alfalfa y maní, entre otros productos, fueron movilizados durante 2026 hacia los principales puertos argentinos. La Zona de Actividades Logísticas (ZAL) de Villa Mercedes afirma durante 2026 su utilización del transporte ferroviario como una herramienta estratégica para movilizar producción puntana y regional hacia los puertos de exportación.

En lo que va del año se registraron distintas operatorias ferroviarias que involucraron vagones y contenedores con soja, maíz, alfalfa, maní y productos industrializados, con destinos principalmente en Rosario y Buenos Aires.

Entre las operaciones más relevantes se encuentra una formación de 44 vagones portacontenedores despachada en mayo con producción regional destinada a la exportación. En junio, además, se movilizaron 57 vagones con 2.886 toneladas de maíz, mientras que otros 44 contenedores transportaron más de 1.000 toneladas de alfalfa con destino final a Emiratos Árabes Unidos, vía Rosario.

En julio, la actividad ferroviaria continuó con 35 contenedores de alfalfa y maní, además de otra formación con siete contenedores de maní con destino a Buenos Aires.

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