El 20 de agosto del año pasado los villamercedinos fueron tomados por sorpresa por una acusación que nadie nunca hubiera imaginado. La novedad inesperada era que Hernán Néstor Palma, una cara prácticamente desconocida, afirmaba haberse visto forzado a renunciar a los queridos Bomberos Voluntarios “El Fortín” por el acoso homofóbico que, según él, tuvo que padecer de manos de un rostro bien conocido en la ciudad: el jefe de los rescatistas Gabriel Giménez y su hermano. Ya los había denunciado ante la Unidad de Abordaje Fiscal, pero no conforme con eso también hizo todo publico a través de sus redes sociales y los medios de comunicación. De inmediato, hubo reacciones. El comandante de los socorristas fue suspendido. De todas maneras, la causa judicial en su contra no tuvo futuro, la archivaron por falta de pruebas.
Y este viernes, en una audiencia por la causa por calumnias e injurias que el exjefe de “El Fortín” le inició a Palma, el joven demostró que evidencia para sostener lo que aseveró en 2025 no tiene. Por eso no vio otra salida que retractarse de sus dichos, con los que tildaba de totalitario y machista a Giménez, y pedirle disculpas por todo el perjuicio laboral y a su reputación que le ocasionó con el revuelo judicial y mediático que generó.
En una nota que el propio Palma confeccionó expuso que, a partir de ese momento, dejaba sin efecto sus expresiones anteriores y que ya no sostenía “la imputación ni los calificativos que pudieran haber afectado el honor, la dignidad, el buen nombre o la reputación del Sr. Giménez”. Presentó ese escrito en la audiencia presidida por el juez de Garantías 4 de Villa Mercedes, Santiago Ortiz.
Para ponerle fin a esa causa, el magistrado dispuso que el muchacho debía ir hasta la sede de “El Fortín” y presentar en persona dicha nota de retracción. En un principio, no estuvo de acuerdo, después por consejo de su asesora legal, aceptó acercar el escrito al cuartel. Según detalló Germán Anabitarte, el abogado del comandante, Palma no pudo cumplir con ese requerimiento impuesto por el juez porque cuando se allegó a “El Fortín” quien lo atendió no quiso recibirle el papel, pues solo lo haría si se tratara de una notificación judicial.
En vista de ello, Anabitarte le adelantó a Todo Un País que el lunes se presentará en tribunales para solicitar que, por cedula, notifiquen sobre la resolución de Ortiz a la Comisión Directiva de los rescatistas, acompañado con la nota de quien catapultó todo.
En la audiencia del viernes, a Giménez se le cayeron las lágrimas. “Tiene cuarenta y dos años de servicio, ama la institución, ama ser bombero, jamás tuvo un problema como este y, de un día para el otro, con dichos que no pudieron ser probados se lo suspendió injustamente sin poder defenderse”, remarcó su representante.
En agosto pasado, cuando lo denunciado por Palma tomó estado público, a través de su abogado, el ex jefe bomberil le envió una carta documento al muchacho para que se retractara de sus acusaciones. Sin embargo, de acuerdo con lo que explicó Anabitarte, hizo caso omiso y la denuncia continuó su camino: uno que no llegó a ningún lado, más que al archivo judicial por falta de evidencia.
Aunque el letrado no anticipó nada al respecto, hoy están dadas todas las condiciones para que Palma sea denunciado por falsa denuncia, un delito que podría significarle una condena penal. También está listo el terreno para que la Comisión Directiva, compuesta por 12 autoridades, le devuelva su puesto a Giménez, quien nunca fue dado de baja de los bomberos, sino que continúa suspendido.
“Acá no solo hablamos de un perjuicio en una cuestión laboral o de su desarrollo dentro de bomberos, es padre de familia, es vecino y era la cara visible de ‘El Fortín’. ¿Cómo quedó una institución tan querida como bomberos con las manifestaciones de que supuestamente tenía un jefe que era un machista, un totalitario? Fue terrible lo que dijeron de él”, subrayó Anabitarte.









