L a alimentación infantil no descansa cuando lo hacen las escuelas. Esa es la premisa que sostiene el Plan Alimentario Nutricional Escolar (PANE), una de las 50 políticas educativas centrales del Ejecutivo provincial, que este invierno desplegó un amplio operativo para garantizar que los más de 107.780 alumnos del sistema público de San Luis no interrumpan su nutrición durante los 15 días de receso.
El operativo para distribuir los bolsones con alimentos en todas las escuelas de San Luis, incluidas las rurales, comenzó la semana pasada. Ayer el gobernador Claudio Poggi visitó las oficinas del PANE en la Dirección de Educación para interiorizarse sobre el contenido de cada bolsón y monitorear el avance de la distribución, que deberá estar completada antes del viernes.
La iniciativa tiene alcance universal dentro del sistema público: los 62.300 chicos que desayunan o almuerzan a diario en sus establecimientos educativos seguirán con dicha modalidad nutricional, y cada estudiante recibirá un bolsón con 11 productos no perecederos.
El operativo contempla tres tipos de bolsones según las necesidades de cada destinatario. Hay uno especialmente pensado para los más pequeños que asisten a Centros de Desarrollo Infantil (CDI), del que se distribuirán más de 1.500; otro destinado a los cerca de 800 alumnos que padecen celiaquía y deben consumir alimentos sin TACC; y un tercero con los productos que los chicos ya consumen a diario.
El gesto de Poggi de recorrer personalmente las oficinas del plan subraya la jerarquía política que el Ejecutivo asigna a la continuidad alimentaria. «El PANE es una inversión muy grande que hace la provincia en el aspecto nutricional de nuestros niños, y claramente está teniendo impacto en su formación y en el aprendizaje en las escuelas. Así es una política de Estado», sostuvo el Primer Mandatario durante la visita.
El programa también incorpora una dimensión pedagógica que extiende el acompañamiento más allá de la entrega física de los alimentos: la Dirección difunde a través de su sitio web y con códigos QR en los colegios distintos tipos de recetas para elaborar comidas con los productos del bolsón. De este modo, la asistencia alimentaria se convierte en una herramienta que interpela también a las familias, orientándolas en el aprovechamiento nutritivo de los productos







