A.E.C.A. no tuvo freno de ninguna clase, simplemente algo en su cabeza le dijo que tomara a esas criaturas, las niñas que eran a su vez sus hijastras, e hiciera con ellas lo que se le viniera en gana. Según las pruebas con las que cuenta la fiscalía, las tocó, le introdujo los dedos en sus partes íntimas, en definitiva, las violó. No hubo ningún debate entre el bien y el mal que lo petrificara una milésima de segundo en esa repugnante labor de corromper el cuerpo de dos inocentes nenas que, seguramente, veían en él una figura paterna y él resultó ser una especie de flautista de Hamilín, que según el cuento alemán se apoderó de los niños y terminó llevándoselos a un lugar oscuro sin retorno.
Pero esta semana la Justicia ya le anticipó a A.E.C.A. que, al menos, él de todo eso tiene retorno y podrían ser muchos años tras las rejas. El fiscal instructor 1 de Villa Mercedes, Maximiliano Bazla ratificó la acusación en su contra, enumeró la evidencia que lo hunde y requirió que llegado el debate oral un tribunal lo condene a no menos de 20 años de prisión, pues lo que hizo no fue poco: abusó siete veces de una pequeña y dos veces de su hermanita, todavía menor.
En la audiencia de control de acusación, presidida por el juez de Garantías 4, Matías Farinazzo Tempestini, el fiscal instructor repasó que el acusado, del que este medio no consignará identidad para no referir indirectamente a las víctimas, está imputado como “autor de múltiples delitos contra la integridad sexual en perjuicio de las hijas de quien, en el momento de los hechos, era su pareja”.
Ambas chicas compartían la misma vivienda con el imputado. Cuando la madre de las chiquitas supo lo que sucedía a puertas cerradas decidió denunciar el hombre.
A E.C.A. llegará a un juicio que, si los tiempos no juegan contra, podría suceder este año, acusado por “abuso sexual simple ( en cuatro hechos) calificados por ser la víctima menor de dieciocho años y aprovechar la situación de convivencia preexistente”; “abuso sexual gravemente ultrajante (en dos hechos) calificados por ser la víctima menor de dieciocho años y aprovechar la situación de convivencia preexistente” y “abuso sexual con acceso ( un hecho) calificado por ser la víctima menor de dieciocho años y aprovechar la situación de convivencia preexistente”, en perjuicio de una de las hijas de quien entonces era su pareja, quien al momento de sufrir los abusos tenía entre ocho y doce años de edad.
También por “abuso sexual simple ( en dos hechos ) calificados por ser la víctima menor de dieciocho años y aprovechar la situación de convivencia preexistente, en perjuicio de otra de las niñas, que tenía entre los cinco y ocho años de edad.
El hombre afrontará, en total, nueve delitos contra la integridad sexual, uno más gravoso que él.
Pese a todo, la defensora Stefanía Cifuentes no se quedó con tamaña pesada acusación. Argumentó que no estaba de acuerdo con la calificación legal que mantiene la fiscalía y hasta la tildó de exagerada.
Concluida la exposición de las partes, el juez dispuso la apertura del juicio d y remitió el expediente al Colegio de Jueces para que conformen un tribunal y fije fecha de debate oral.








