Las raíces están y son profundas. Y en Villa Mercedes, desde hace casi tres décadas, existe la convicción de que la cultura necesita cuidado constante para seguir floreciendo. En una nueva edición de Callecita Angosta, casi mil niños y niñas confirmaron que la tradición, la música y la identidad siguen produciendo nuevos frutos.
“Es el semillero de los futuros artistas”, definió María Eva Ortiz, responsable de la organización desde hace 29 años junto al Municipio. Esta edición 2025 llevó el lema “Quiero tener un millón de amigos” y volvió a convertirse en un puente para que los más pequeños vivan, por primera vez, la experiencia de pisar un escenario de la magnitud del Alfonso y Zabala.
“Pueden vivenciar lo que se vive en ese lugar tan majestuoso, con toda la atención de un número nacional: sonido de primera, buenos locutores, iluminación profesional, pantallas, ornamentación, puestos de comida… todo”, amplió la licenciada en Folclore.
Aunque el conteo final aún no está cerrado, Ortiz estima que más de 900 niños participaron distribuidos en 36 delegaciones, principalmente agrupaciones de baile, pero también conjuntos musicales. Además de los grupos locales, llegaron escuelas, academias y talleres de San Luis capital, Justo Daract, Fraga, Carpintería, Merlo y hasta Río Cuarto.
Los espectáculos comenzaron el viernes a las 18 y se extendieron hasta las 23:45; el sábado el cierre llegó cerca de la medianoche, con la presentación de Kevin Carrizo y una peña improvisada sobre el escenario. El cumplimiento de los horarios es una prioridad para la organización: todos los artistas tienen menos de 13 años y la idea es que vivan la presentación con disfrute, no como un esfuerzo extenuante.
“Estuvimos muy medidos con los tiempos y fue muy dinámico todo”, describió Ortiz. La dinámica del público acompañó: cada delegación llegó respaldada por familias, vecinos, compañeros de escuela y docentes. El anfiteatro se llenaba y se vaciaba en ciclos, renovándose con cada grupo que subía al escenario.
Esta edición incluyó un homenaje al pediatra Jorge Rudi, una figura histórica en la salud infantil de la ciudad. “Fue uno de los primeros en traer grandes adelantos en la atención a los niños. Creíamos que se lo merecía, y en su nombre, todos los pediatras que cuidan la salud de nuestros chicos”, destacó Ortiz. Tras dos jornadas cargadas de cuecas, gatos, zambas, chacareras y muchos otros ritmos del folclore argentino, quedó claro que Villa Mercedes tendrá defensores de su cultura por mucho tiempo más.
“El balance es muy positivo. Fue excelente todo, rodeados de gente muy colaboradora, con conocimiento y predisposición para que todo saliera bien. Muy agradecida de que todo resultara tan lindo”, concluyó.