El último ritual ricotero: una multitud despide al Indio Solari en Avellaneda

Con una fila que se extiende por unas 70 cuadras, canciones que surgen espontáneamente y fanáticos llegados desde todo el país, la despedida pública al histórico músico se transformó en una nueva manifestación del fenómeno popular que construyó durante más de cuatro décadas.
7 de junio de 2026

Miles de fanáticos continúan llegando este domingo al Parque Domínico, en Avellaneda, para despedir a Carlos Alberto “Indio” Solari, una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino. La magnitud de la convocatoria quedó reflejada en una fila que, según estimaciones difundidas por medios nacionales, llega a extenderse por alrededor de 70 cuadras, con seguidores que esperaron durante horas para darle el último adiós al músico.

La despedida se desarrolla en el microestadio José María Gatica, dentro del Parque Domínico, y la convocatoria superó todas las previsiones. Decenas de cuadras de cola se formaron desde antes de la apertura de los accesos, mientras llegaban fanáticos de distintos puntos del país para darle el último adiós al músico fallecido el pasado viernes a los 77 años.

El clima que se vive en los alrededores del predio recuerda a las históricas “misas ricoteras”. Banderas, remeras de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, bombos, abrazos y cánticos acompañan la espera de quienes buscan ingresar. Muchos lloran mientras avanzan lentamente en la fila, aunque la tristeza parece encontrar un respiro cada vez que algún grupo comienza a cantar clásicos como “Ji Ji Ji”, “Juguetes Perdidos” o “Ya nadie va a escuchar tu remera”.

 

 

Dentro del microestadio, el escenario es tan sobrio como conmovedor. Una pantalla recuerda al artista con la inscripción “Indio 1949 – ∞”, mientras banderas, flores y mensajes de despedida rodean el féretro. Quienes logran ingresar atraviesan en silencio los últimos metros antes de despedirse de quien durante décadas fue mucho más que un músico para millones de argentinos.

La magnitud de la convocatoria obligó a desplegar un importante operativo de seguridad, salud e hidratación en la zona. Además de los cortes de tránsito y los desvíos vehiculares, se instalaron puestos sanitarios y baños químicos para asistir a las miles de personas que siguen llegando a Villa Domínico.

Desde el entorno del artista pidieron que la despedida se desarrolle en paz y con respeto. En un mensaje dirigido a los seguidores, solicitaron honrar la memoria del Indio compartiendo canciones y acompañándose mutuamente durante la espera. También señalaron que el velatorio continuará el tiempo que sea necesario para que todos aquellos que viajaron hasta Avellaneda tengan la posibilidad de despedirse.

 

 

La muerte de Solari provocó una conmoción inmediata en todo el país. Durante las horas posteriores al anuncio, miles de personas realizaron homenajes espontáneos en plazas, calles y espacios públicos, mientras músicos, artistas, dirigentes y referentes culturales expresaban su pesar por la pérdida de una de las personalidades más importantes de la cultura popular argentina.

Nacido en 1949, el Indio se convirtió en un fenómeno único junto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que construyó un vínculo extraordinario y único con su público a través de la autogestión marcando a varias generaciones. Tras la separación del grupo, continuó su camino junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, convocando multitudes en cada presentación y consolidando un legado artístico que trascendió el rock para convertirse en un fenómeno cultural y social.

Alejado de los escenarios desde que hizo pública su enfermedad de Parkinson, el músico mantuvo el contacto con sus seguidores a través de mensajes, grabaciones y apariciones especiales. Su última aparición pública había sido semanas atrás, cuando agradeció mediante un video el reconocimiento de la Universidad de Buenos Aires, que le otorgó el título de Doctor Honoris Causa.

 

 

La extensión de la fila se convirtió en una de las imágenes más impactantes de la jornada. A lo largo de unas 70 cuadras, miles de personas avanzan lentamente entre cánticos, aplausos y recuerdos compartidos. Muchos llegaron durante la madrugada, mientras que otros viajaron cientos de kilómetros para participar de una despedida que ya es considerada una de las mayores concentraciones populares vinculadas a un artista argentino.

Mientras cae la tarde sobre Avellaneda, la fila continúa creciendo y nadie se anima a calcular cuántas personas pasarán por el microestadio Gatica. Lo que sí parece claro es que la despedida del Indio ya se convirtió en un acontecimiento histórico. Como ocurrió durante décadas en cada recital, miles de personas volvieron a reunirse alrededor de sus canciones. Esta vez, para agradecerle una obra que marcó la vida de generaciones enteras.

 

 

 

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