Esteban Mártir Argentino nació hace 50 años. Antes de nacer todos sabían que iba a ser verdaderamente talentoso. Está dicho… el zurdo es más creativo, tiene pensamientos divergentes, una habilidad espacial única y es rápido de reflejos. En aquella época, 50 años atrás, como ahora, había equipos y filosofías de juego bien definidas.
Para diferenciar los dos estilos todavía no se hablaba de Bilardistas y Menotistas, ni se imaginaba que habría otra corriente de pensamiento, como la “Scaloneta”. La cuestión pasaba por otro lado. Estaba el que lideraba las posiciones, que recientemente había ascendido y lo había hecho de puro guapo: en realidad había subido por la fuerza.
Sus jugadores, cuando salían a la cancha, siempre llevaban una sonrisa a flor de piel. Festejaban eufóricamente sus victorias, como buscando legitimar su presencia en la máxima categoría. Pero de regreso a la concentración, porque vivían concentrados, se ocultaban en la oscuridad de sus engaños.
Sabían que la felicidad era efímera, que ganaban porque amedrentaban a los rivales con una táctica que atentaba contra la libertad de aquellos que técnicamente eran superiores. En ese contexto, unos pocos apoyaban el estilo de los líderes. Otros decían estar en contra de un proceso que había comenzado a exterminar el espectáculo, pero preferían callar y ubicarse en la tribuna de los imparciales. La otra filosofía de ver el fútbol, de ver la vida, tenía como premisa no dejarse avasallar.
Aunque no tenían poder, tenían ideales. No andaban con atajos. Lloraban sus caídas, pero volvían a levantarse una y otra vez. Y una y otra vez salían a la cancha con los mismos principios: juego limpio y juego libre.
Las reglas habían sido modificadas… para sufrimiento de éstos, para temor de los espectadores, para beneplácito de aquellos que usaron el fútbol como estrategia para perpetuarse en el liderazgo.
En esas circunstancias, los papás de Esteban Mártir Argentino se encolumnaban detrás del juego limpio y libre, porque entendían que era, y que es, la única manera por la que vale la pena seguir jugando.
Defendían sus principios con fe, con ejemplo y con coraje. Con mucho coraje. Sin embargo, los líderes, que no solo se conformaban con el mando, buscaban domesticar a lo que llamaban “el resto”. Entonces recurrieron al golpe artero y desleal para frenar a los que querían jugar en igualdad de condiciones. Por eso no extrañó que muchos adeptos al juego limpio y libre, desde ese momento, empezaran a desaparecer.
No desaparecían por propia voluntad, eran absorbidos por el inescrupuloso sistema de los líderes, que sólo veían una forma de encarar los partidos: arrollando a quiénes se opusieran.
Los “zurdos” son difíciles de controlar, porque cruzan ocasionalmente a la “derecha” para desestabilizar los esquemas, terminando en el “centro” del área imponiendo sus atributos; y con el arco de frente saben que un solo camino conduce a la libertad. Es jugando, siempre jugando… nunca fusilando al arquero.
Del otro lado, los líderes no sabían de gambetas, caños o sombreritos. Ellos “gatillaban” y así sentenciaban los resultados. Junto a los papás de Esteban Mártir Argentino había muchos que no eran zurdos, pero que jugaban en la misma dirección.
Básicamente no se trataba de un perfil determinado, era cuestión de defender los derechos, de un torneo que primero había sido usurpado, después manoseado y al que finalmente sacaron de contexto, haciendo desaparecer a los papás de Esteban Mártir Argentino y a otros 30.000 seguidores del “juego limpio, juego libre”.
Los líderes ganaron ese certamen. Pero nunca conseguirán derrotar la dignidad de un equipo que, aunque a los tumbos, intenta salir y seguir adelante.
De lo que no cabe ninguna duda es que dentro de esos 30.000 seguidores está toda una generación, con la que hoy se hubiese formado otro equipo… más ofensivo, más entero y más capaz.
“Nunca es tarde”, le escuché decir anoche, en la antesala al día de su cumpleaños, a Esteban Mártir Argentino.
Memoria
A medio siglo del golpe militar que aterrorizó y torturó a todo un país; el lugarsímbolo de los asesinos fue la ESMA (EScuela de Mécánica de la Armada): el centro de detención y tortura, por el que pasaron entre 4.000 y 5.000 personas, de las cuales apenas sobrevivieron entre 150 y 200. Fue apenas uno de los 800 centro clandestinos a lo largo y ancho del país Eran instalaciones secretas donde se torturaba, se interrogaba, se violaba, se mantenía a personas privadas ilegalmente de su libertad y, en la mayoría de los casos, se las asesinaba.
Extraje la sigla vinculada con las desapariciones, con la muerte, para darle vida a ESMA con ESteban Mártir Argentino, quizás uno de los hijos de desaparecidos que nacieron en cautiverio y que aún no saben de su verdadero origen.
Se estima que unos 510 niños desaparecieron en esas circunstancias y su identidad fue sustraída. Hasta hoy, la organización Abuelas de Plaza de Mayo logró reconstruir y reconocer la identidad real de 140 (252 están siendo buscados y de 118 no hay información).
Hay una generación perdida a la que lloramos y, sobre todo, a la que extrañamos. Para que nunca más vuelva el horror, nuestra generación, la de quienes vivimos en este tiempo, no debemos olvidar… A medio siglo del golpe de Estado, 1.231 personas fueron condenadas por crímenes de lesa humanidad en 361 sentencias dictadas desde 2006.
Actualmente hay 12 juicios en trámite en diferentes provincias y 282 causas en etapa de investigación preliminar, con casi 300 procesados. La distribución evidencia tanto el alcance de las investigaciones como sus límites, atravesados por el paso del tiempo y la muerte de muchos de los responsables. En muchos casos la justicia llegó demasiado tarde: cientos de imputados murieron antes de ser juzgados y otros fallecieron cumpliendo condena.
Fuente: Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.









