La investigación por la tragedia aérea que hace más de dos años se llevó la vida del capitán Mauro “Dogo” Testa la Rosa y enlutó a la V Brigada Aérea y sobre todo a su familia podría entrar en una etapa de definiciones la próxima semana. Eso será cuando finalicen las indagatorias a los 11 sospechosos de la presunta cadena de responsabilidades, cuyas acciones y/o inacciones, habrían provocado la caída de la avioneta que conducía el experimentado piloto. El jueves, en la sede del Juzgado Federal de Villa Mercedes, empezaron a dar su versión de los hechos los primeros dos empleados de la Fuerza Aérea apuntados en esa lista de potenciales responsables. Según comentó por muy arriba, Bautista Rivadera, el abogado de la familia Testa la Rosa, el único de los testimonios que escuchó no dejó nada trascendente que ayude a esclarecer lo que sucedió la fatídica tarde noche del 15 de julio de 2024.
La Justicia Federal había citado para el jueves a dos personas, otro par para ayer (viernes) y tenía previsto retomar las audiencias a partir del martes. Finalmente, las indagatorias de ayer fueron suspendidas, pero continuarán la semana entrante.
Rivadera, quien se excusó de dar a conocer las identidades de os sospechosos, así como lo que relataron el jueves, confirmó que presenció la primera de las declaraciones. Pero no pudo quedarse a oír lo que tenía para decir el segundo citado que tuvo ese día, porque su abogado requirió que el representante de los Testa la Rosa se retirase.
Como la investigación es llevada adelante bajo el viejo sistema acusatorio, las audiencias no son públicas. También, como establece la ley, los sospechosos no estarán obligados a declarar, podrán abstenerse de hacerlo o hablar, si así lo prefieren, sin tener que responder preguntas.
Los 11, reveló Rivadera, son investigados no por un delito en particular, sino por varios. Las averiguaciones apuntan a la posible comisión, entre otros, de un “homicidio culposo”, “encubrimiento” y “falsificación y destrucción de documentación pública”. Cuando las audiencias indagatorias finalicen, la justicia federal determinará, en base a las pruebas con las que cuenta al momento, si hay lugar para procesar a alguno de ellos, a todos o a ninguno.
La última maniobra
El lunes de la tragedia, el capitán había hecho pruebas aéreas toda la tarde. Pero, alrededor de las 19, a poco de despegar, al A4 AR se le desprendió el tubo de escape. Perdió potencia y empuje. El motor no estaba en condiciones de seguir, estaba a nada de detenerse. La única posibilidad para sobrevivir que tiene un piloto en esa acuciante circunstancia es la eyección y eso fue lo que efectuó Testa La Rosa.
Autorizado por la torre de control, el capitán procedió. No sin antes realizar una maniobra para ganar algo de altura y, de esa manera, abrir el paracaídas y expulsarse sin correr riesgo.
Pero esa última acción no pudo completarse como es debido. De acuerdo con lo que describió Rivadera, la aeronave estaba cargada con una gran cantidad de combustible. Eso generó una explosión que llegó hasta la víctima y el paracaídas. En apenas segundos, las llamas desintegraron el paracaídas y el capitán cayó desde unos 50 metros de altura. El avión se vino abajo y se estrelló contra los pastizales del predio de la V Brigada Aérea, cerca de la pista, a las afueras de Villa Mercedes.
Tres dotaciones de bomberos voluntarios “El Fortín” trabajaron esa noche para extinguir el fuego y evitar que la quemazón ganara terreno en el campo.
La Justicia Federal inició una investigación que preliminarmente abordaron bajo la caratula indefinida de “averiguación delitos”, para establecer si el accidente fue consecuencia de un error del piloto o si se desencadenó por una falla técnica del avión.
