Investigador puntano es uno de los ocho Abanderados 2024

5 de noviembre de 2024

Guillermo Catuogno lidera un proyecto de electrificación rural para comunidades de distintas partes del país. A partir del viernes se puede votar por él.

Guillermo Catuogno ha comprobado que algunas experiencias pueden ser las más duras y las más lindas a la vez. Por caso, cuando él y sus compañeros del Laboratorio de Tecnologías Apropiadas (LabTA), que surgió en el ámbito de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), instalaron un sistema de electrificación rural y encendieron la luz en la casa de familias del Impenetrable Chaqueño donde convivían cuatro generaciones que ni habían soñado con acceder a ese adelanto.

Esos y otros innumerables logros del equipo de investigadores y estudiantes universitarios, tanto en El Chaco como en la Patagonia y en parajes rurales de San Luis mismo, han sido reconocidos por la Fundación Noble -propietaria del diario Clarín, TN y El Trece, entre otros medios-, que eligió a Guillermo como uno de los ocho Abanderados en la edición de este año. Este galardón es anual y reconoce a aquellos argentinos que se destacan por su dedicación a los demás. Difunde su ejemplo para inspirar a toda la comunidad.

Si bien la selección como uno de los ocho finalistas ya es todo un logro, todavía queda un paso más, ya que falta que el público vote para designar al ganador. Este viernes 8 de noviembre los organizadores del concurso abrirán el período de votación, hasta el jueves 28.

Todos los que quieran apoyar a Guillermo pueden ingresar al sitio web, https://www. premioabanderados.com. ar/, para darle su voto. Se puede postular a más de un candidato, pero no se puede votar dos veces al mismo.

La historia de este reconocimiento a Guillermo -un villamercedino que es ingeniero electrónico y doctor en ingeniería, tiene 43 años y tres hijas- está marcada por un punto de inflexión en su forma de ver su vida y su profesión. “Cuando estaba haciendo el doctorado, en 2009, hice un primer viaje de voluntario a Santa Victoria Este, Salta. Entonces hubo un cambio de paradigma en mí”, recuerda. Cuando vio de cerca cómo viven algunas comunidades rurales, pensó que había una manera de conectar su profesión, sus conocimientos, con la realidad de muchas personas que lo necesitaban.

“No hay una fecha fija de cuándo arrancó el LabTA. Hace siete u ocho años empezamos a desarrollar productos de electrificación rural con el otro laboratorio del que éramos parte. Y a partir de esos proyectos decidimos abrir nuestro propio camino, empezar de cero en un nuevo espacio, por lo que no hay una fecha fija”, le contó Catuogno a Todo un país.

“En 2017 empezamos nuestro primer proyecto, con la visión de que todo lo que desarrollamos como investigadores y científicos tenga un impacto relativamente rápido en la comunidad. Tratar de ayudar a las comunidades, sobre todo a las más vulnerables”, recordó.

Al Laboratorio -detalló- “lo llevamos adelante cuatro o cinco docentes investigadores, entre los que están mi hermano, Carlos Catuogno, los ingenieros Gastón Frías, Sergio Cruz, Roger Ponce y Roberto Trímboli. Además tenemos muchos estudiantes de ingeniería. En todos estos años han pasado muchos por el proyecto, algunos ya se han recibido y otros están por recibirse”. Y también hay unos que están en primer o segundo año de la carrera, así que estima van a ser parte del equipo varios años.

Tecnología para todos

La tecnología apropiada “es tecnología de bajo costo, fácil de construir, de adaptar, de mantener. Los tipos de energía con los que trabajamos son principalmente dos, fotovoltaica y eólica”, explica el científico, que hizo los estudios primarios, secundarios y universitarios en Villa Mercedes. Después, el doctorado en Río Cuarto y un posdoctorado en Alemania.

“Por una cuestión de costos, y también dependiendo de la región. En San Luis los proyectos eran, en principio, fotovoltaicos y eólicos, pero últimamente son fotovoltaicos. En El Chaco son ciento por ciento fotovoltaicos, ya que en el norte hay mucha irradiancia solar. Y en la Patagonia hemos trabajado con eólicos en su mayoría, por las condiciones del lugar, ya que hay mucho viento”, explicó.

Las instalaciones que proveen de energía tienen además el beneficio que facilitan la conectividad de los lugares aislados y su desarrollo productivo sostenible. El LabTA ha realizado más de 3.000 capacitaciones en escuelas de San Luis, Buenos Aires y Chaco. Ha beneficiado a cientos de personas en escuelas rurales, centros de salud y comedores comunitarios de San Luis, al proveerles electricidad y agua caliente. En las comunidades mapuches de la Patagonia, proporcionó electricidad y bombeo de agua a una decena de familias para un emprendimiento frutihortícola. Y en el Impenetrable Chaqueño permitieron que cerca de cuarenta familias accedieran a electricidad y agua.

“Cuando uno termina de instalar el sistema, solamente prender la luz para ellos es una emoción muy grande, y verles esa cara es una satisfacción hace que valga la pena el esfuerzo y el trabajo que uno hace. Donde más se necesita ayuda y donde las familias son más vulnerables es El Impenetrable. Poder darles acceso a electricidad a familias que históricamente, desde el bisabuelo que está en la casa hasta el bebé más chiquito, no han tenido luz por cientos de años, es una alegría muy grande para ellos y también para nosotros”, cuenta Guillermo.

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