Juventud ganó una final por la clasificación en el Federal A. Por la 15ta. fecha derrotó como local 1-0 a Huracán Las Heras, y desplazó a los mendocinos del cuarto lugar (los 4 primeros avanzan a la Segunda Fase).
En un partido cerrado, disputado y deslucido, el equipo de Hernán Vázquez tuvo orden y paciencia, aún cuando el juego no fluía.
Se reacomodó rápido cuando erró los caminos, y entendió que debía juntar pases y no jugar pelotazos frontales.
Al final festejó tres puntos determinantes para proyectar la clasificación.
En la primera parte pudo irse en ventaja al descanso: el arquero Aracena sacó por arriba del travesaño un remate de Santino Moya, miró como se iba apenas alto un disparo de Martín Gómez, y espió como increíblemente la pegada mordida de Lautaro Lucero no terminó adentro del arco.
En la parte final, las buenas intenciones no tuvieron buenas resoluciones individuales. Pero, pese a la voracidad con la que se evaporaba los minutos de juego, mantuvo el objetivo de buscar con intensidad y, sobre todo, con criterio.
Otras tardes le empataron y hasta perdió en tiempo de descuento. Hoy, sin desesperarse, se abrazó al éxito en la última bola.
Armó la jugada final a los 48 minutos desde el centro de la defensa, extendió a la derecha, pronunció la acción por ese costado y, con el área del «Globo» inundada de camisetas auriazules, el centro tuvo a Julián Giménez, irrumpiendo gigante como un Obelisco: el defensor se elevó y metió un cabezazo preciso e inatajable contra el parante derecho, que se metió entre el caño y el guante del bueno de Cristian Aracena.
Delirio en el «Bajo». No había mañana. Los puntos que desde ahora se dejan en el camino, ya no se recuperan.
Juventud apostó fuerte a la cabeza del 13 y se quedó con el premio mayor.
Logró un triunfo necesario, movilizante y revitalizador. A tres fechas del final, la clasificación depende de su propia producción.









