Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País
Luego de semanas en las que el complicado jefe de gabinete, Manuel Adorni, fuera la figura central de la escena mediática, el ministro de Economía, Luis Caputo, ganó esta semana protagonismo a escala nacional. La notable baja del índice de inflación, que se instaló en el 2,6 por ciento en abril, casi un punto menos que en marzo, levantó el ánimo en un Gobierno golpeado, al que le cuesta retomar la iniciativa política, acosado por los escándalos judiciales que cada día que pasa complican la continuidad de Adorni y cruzado por fuertes internas entre karinistas y caputistas que ya se dirimen en las redes sociales.
“Retornando a la normalidad”, escribió el jueves el presidente Javier Milei, en una señal inequívoca de alivio luego de conocidos los números de abril. La baja en el consumo popular que se explica en los bajos salarios (perdieron varios puntos en los últimos meses contra la inflación) sigue siendo, de todos modos, la sensación predominante en buena parte de la sociedad. La constante baja de las acciones del Gobierno, que evidencia la mayoría de las encuestas de opinión, es motivo de preocupación en el oficialismo, con las elecciones del año que viene a la vuelta de la esquina.
Casi sin avisarle a los demás ministros del gabinete nacional, Caputo y Adorni efectivizaron esta semana otro capítulo de la serie “la motosierra eterna”: un nuevo y fuerte recorte del presupuesto nacional, que alcanza los 2,5 billones de pesos y afecta partidas clave en el Ministerio del Interior, Salud y Educación, entre otras. Uno de los más enojados fue el subsecretario de políticas universitarias nacional, Alejandro “galleguito” Alvarez, quien se quejó a viva voz (pero fuera de micrófono) ante altos funcionarios de Economía ya que el ajuste en su área fue anunciado el martes por la mañana, horas antes de la marcha federal universitaria que, en Plaza de Mayo, reclamara justamente por la aplicación de la ley de financiamiento universitario, aprobada por el Congreso para alimentar de fondos al sector.
En este contexto de ajuste permanente, varios de los más importantes empresarios empiezan a ver que, luego de su éxito inicial en la baja de la inflación y el ordenamiento de la macroeconomía, el Gobierno tiene problemas para conseguir la adhesión mayoritaria de ese plan en la opinión pública. Se trata de un modelo de desarrollo que hoy luce desigual, con algunas provincias que generan empleo (Río Negro y Neuquén) gracias al boom de Vaca Muerta y el resto que en su mayoría los pierde, con el conurbano bonaerense como muestra palpable.
En un lapso de pocas horas, dos informes sectoriales arrojaron resultados opuestos, como si se tratara de dos países diferentes. En pleno desarrollo de las inversiones del sector, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (Caem) divulgó un informe, en el que se establece que la minería argentina cerró 2025 con exportaciones por 6.056 millones de dólares, con una proyección para este año de 9000 millones.
Como contrapartida, otro informe, pero de la consultora Audemus, dirigida por el economista y ex ministro del gobierno de Alberto Fernández, Matías Kulfas, detalla que en el primer bimestre de 2026, la producción industrial acumuló una caída del 10,7% respecto a igual período de 2023 y que, desde el inicio del gobierno actual hasta enero de este año se perdieron 79.150 puestos de trabajo registrados y 2.894 empresas industriales.
En este contexto, no sorprende la búsqueda, por parte de los sectores más poderosos ligados a la industria, de un plan B para las elecciones del año que viene. La reunión de fines del mes pasado entre ex presidente Mauricio Macri con la cabeza visible de Techint, Paolo Rocca, de la que se conocieron imágenes, tuvo la intención de blanquear objetivo. Y aunque ambos protagonistas han prodigado elogios hacia el rumbo económico elegido por los libertarios, hay también coincidencia en la búsqueda de una alternativa a los libertarios, por un lado, y al kirchnerismo que hoy lidera Axel Kicillof, por el otro. Tildado de “don Chatarrín” y criticado duramente por el Presidente, Rocca no tiene intenciones de elegir entre “pollo o pasta”, como suelen hacer los pasajeros en los vuelos internacionales.
Quienes conversan con el ex presidente aseguran que Macri, que diseñó una serie de actividades en distintas provincias, está hoy entusiasmado con la posibilidad de resucitar al macrismo en la medida en la que el Gobierno pierde fuerza, ya que sus votantes son compartidos, en buena medida, con los de La Libertad Avanza.
Pero no es, por cierto, la única alternativa. También Patricia Bullrich, hoy jefa del bloque de senadores nacionales libertarios, es vista por parte del empresariado como una posibilidad de recambio sin sobresaltos, sea dentro o fuera del esquema libertario para 2027. Desde el macrismo, que observa de cerca la actividad de su ex socia, no creen que los videos de Bullrich elogiando el subte de Santiago de Chile sean la muestra de que la ex ministra de Seguridad irá por la jefatura de gobierno porteño. “Con eso entretiene, pero ella si puede va a buscar ir por la Presidencia”, reflexionan cerca del ex presidente y también en el edificio del jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, quien especula con que no será Bullrich su contendiente, en la búsqueda de reelección en la ciudad. El banquero y dirigente deportivo Jorge Brito, y el pastor evangélico y mediático Dante Gebel también integran la actual lista corta de eventuales postulantes presidenciales, mientras el Gobierno reconoce que la reelección de Milei “no está asegurada” como sí parecía estarlo a principios de este año.
La dispersión opositora sigue siendo, a esta altura, el principal activo del Gobierno, que sueña con una recuperación de la economía que dé vuelta la actual coyuntura antes de fin de año, cuando comiencen a definirse las candidaturas para 2027. La moneda, hoy, parece estar en el aire.