Expertos del sector agropecuario alertaron ayer que la eliminación temporal de retenciones implementada por el Gobierno para robustecer las reservas “solo favoreció a las cerealeras exportadoras, y no llegó al productor, debido al diseño que tuvo la norma”.
Incluso, trascendió en el mercado de granos que una de las empresas agroexportadoras más grandes habría inscripto ventas por US$ 4.200 millones, equivalentes al 60% del total del cupo determinado.
Según detalló el periodista especializado Matías Longoni, en un hilo de “X”, “Economía permitió que se anotaran DJVE (exportaciones) a diestra y siniestra, sin ningún límite, ni condición. Las exportadoras vieron la posibilidad que les habilitaron y se aprovecharon de la necesidad de los cráneos del Palacio de Hacienda”. Longoni aclaró que, en consecuencia, las empresas “no cometieron ningún delito”.
Agregó que “la soja que compraron antes de esta semana, ya la pagaron descontando retenciones. Y la venderán sin pagarlas al fisco”. La sospecha es que “la mayor parte de las DJVE que anotaron es por mercadería que les queda por comprar. Como mañana regresan las retenciones, volverán a descontarlas de los precios”.
De esta forma, las cerealeras nunca trasladarían la baja de las retenciones a los productores. “Se trató de una decisión oficial. El que quiso, vendió, y el que no quiso, no lo hizo”, deslindaron responsabilidades desde el sector cerealero.
Admitieron que, “obviamente, hubo un efecto ‘Puerta 12’, que duró poco. Y no fue todo ganancia cero. Ni ellos, ni nosotros, obtuvimos los beneficios que hubiéramos tenido en un contexto de retenciones cero permanentes. Recuerde que, como cerealeros, siempre nos quejamos de la temporalidad de las medidas”.
Por otro lado, referentes agroindustriales pidieron que, “antes de apuntar al sector, deberían pensar en lo mal que estaba el gobierno el viernes último en materia de divisas. Estaban en el fondo del mar”.
Además, advirtieron que “por algo, el secretario del Tesoro norteamericano (Scott Bessent) dijo lo que dijo sobre el respaldo urgente para la Argentina”, y afirmaron: “Todo fue muy rápido y el gobierno manoteó lo que pudo”.
La casta del campo: las retenciones, solo para 12 grandes
La fugaz política de “retenciones cero”, que duró apenas tres días, desató un escándalo de proporciones y es calificada por periodistas especializados como “uno de los fraudes más grandes” de los últimos tiempos. La medida, que debía extenderse hasta el 31 de octubre, terminó beneficiando de manera exclusiva a una docena de grandes empresas agroexportadoras, que se habrían apropiado de unos 1.500 millones de dólares que debían ir a las arcas del Estado o al bolsillo de los productores.
Según las denuncias de los periodistas Rosalía Costantino (C5N) y Matías Longoni (Bichos de Campo), el gobierno de Javier Milei, a través de los funcionarios Luis Caputo y Juan Pazo, habilitó un mecanismo que permitió a este selecto grupo de empresas registrar Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) por miles de millones de dólares en tiempo récord, agotando el cupo y dejando fuera de juego a los productores.
La medida tuvo ganadores claros y con nombre propio. Según la información difundida, un grupo de solo 12 compañías se quedó con la totalidad del beneficio. Las principales empresas que se embolsaron millones con la maniobra son: Bunge, USD 305 millones; LDC (Louis Dreyfus Company), USD 298 millones; Cofco Intl, USD 238 millones; Cargill, USD 179 millones; Viterra, USD 185 millones y Molinos, USD 106 millones.
Mientras que los principales perjudicados por la medida fueron los productores agropecuarios, que no tuvieron tiempo material para aprovechar la ventana de retenciones cero. Ahora, se ven obligados a vender su producción a un precio que ya incluye el descuento de un impuesto que los exportadores no pagarán.