La industria manufacturera continúa sin encontrar una recuperación sostenida. De acuerdo con un relevamiento del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la actividad registró en junio una caída interanual calculada del 1,8%, mientras que en la comparación con mayo prácticamente no mostró cambios, con una leve baja del 0,2% en términos desestacionalizados.
El desempeño de junio confirma un escenario de estancamiento para el sector. En el balance del primer semestre, la producción industrial acumuló una retracción del 3% respecto del mismo período del año pasado y permanece alrededor de un 10% por debajo de los niveles registrados durante 2022 y 2023.
El informe también expone un panorama heterogéneo entre las distintas ramas de actividad. Los sectores vinculados a la construcción continuaron mostrando señales de debilidad, reflejadas en una menor demanda de cemento y en la caída del Índice Construya. A esto se sumaron bajas en la metalmecánica y en la producción de acero, actividades que todavía se mantienen lejos de sus niveles históricos.
En contraste, algunos indicadores mostraron una evolución más favorable. La demanda de energía eléctrica por parte de grandes usuarios industriales registró un incremento mensual y el patentamiento de maquinaria industrial volvió a crecer, lo que representa una señal positiva para determinados segmentos de la producción.
En el frente externo también hubo datos alentadores. Las exportaciones hacia Brasil aumentaron con fuerza durante junio, impulsadas por los envíos de productos agroindustriales, bienes primarios y vehículos. Al mismo tiempo, el complejo agroexportador registró un importante incremento en la liquidación de divisas.
Desde la UIA señalaron que la actividad industrial sigue mostrando una marcada fragmentación. Entre los sectores que sostienen el nivel de producción aparecen la refinación de petróleo, favorecida por el crecimiento de Vaca Muerta, la molienda de oleaginosas y algunos rubros de alimentos, bebidas y productos farmacéuticos.
En cambio, los mayores retrocesos continúan concentrándose en la fabricación de bienes durables y semidurables, especialmente automóviles y electrodomésticos, afectados por la debilidad del consumo interno. A ese grupo se suman las industrias textil, de indumentaria y calzado, que además enfrentan una mayor competencia de productos importados.
