La mujer policía que mató a sus hijos había planificado el crimen

Lo planteó la fiscal Virginia Palacios, en la apertura del juicio contra Marina Silva, que asesinó a Sofía, de 7 años, y Bautista, de 2, el 1° de octubre del año pasado.
15 de octubre de 2025

Marina Abigail Silva, la mujer policía que hace un año asesinó a sus dos hijos, Sofía Ojeda Mía Silva, de 7 años, y Bautista Silva Funes, de 2 años, ejecutó el doble crimen no solo de manera deliberada, sino también planificada. Eso postuló la fiscal de juicio Virginia Palacios, durante los alegatos de apertura del juicio oral, el lunes pasado.

El debate está a cargo de un Tribunal del Colegio de Jueces, integrado por Adriana Lucero Alfonso, Ariel Parrillis y Eugenia Zabala Chacur.

Silva cometió el doble crimen la mañana del 1° de octubre de 2024, en su casa del barrio Los Fresnos, de Juana Koslay. Luego de asesinar a balazos a sus hijos, la mujer policía, que había dejado una carta, fue detenida en el dique Cruz de Piedra, donde sostenía que quería suicidarse.

La fiscal Palacios afirmó que la acusada “diseñó y ejecutó deliberadamente un plan para quitar la vida a sus dos hijos”, entre las 5:30 y las 6:30, “con plena conciencia y con la intención inequívoca de ocasionarles la muerte”.

Palacios sostuvo que Silva primero verificó el funcionamiento del arma reglamentaria, efectuó un disparo de prueba en la cama matrimonial y luego, mientras los niños dormían, les colocó una toalla y un almohadón sobre el rostro antes de realizar los disparos que les causaron la muerte inmediata.

De acuerdo con lo expuesto por la fiscal, el hecho no se trató de un impulso ni de una reacción descontrolada, sino de una acción planificada “antes, durante y después del hecho”, evidenciada en la preparación del escenario, el control del arma, la redacción de una carta de despedida y los mensajes enviados posteriormente.

El abogado querellante Esteban Bustos -en representación particular de las víctimas- coincidió con la fiscalía y destacó la gravedad y la modalidad del hecho, al considerar que fue cometido “con premeditación y frialdad”. Además, señaló que existen víctimas colaterales: “Un padre que hoy llora a su hija, otro que llora a su único hijo, y abuelos que lamentan la pérdida de sus nietos”.

Indicó que durante el juicio se acreditará, a través de la prueba recolectada, que la acusada es autora material del delito imputado, y solicitó que, en caso de condena, se le imponga la pena de prisión perpetua.

Ante el cúmulo de pruebas concluyentes, a la defensa de la madre homicida no le queda mucho por hacer. En la primera audiencia, Silva fue asistida por la defensora oficial adjunta Agustina Tobares, quien manifestó que no negará lo ocurrido, pero pidió al tribunal considerar las circunstancias personales en las que se hallaba la mujer policía al matar a sus hijos.

Sostuvo que Silva atravesaba una situación de violencia de género, presiones económicas, abandono familiar y amenazas por deudas, o que habría derivado en un estado de desequilibrio emocional y colapso mental.

El arduo trabajo de la defensa por evitar la perpetua

La defensora Agustina Tobares anticipó que buscará demostrar que, al momento del hecho, Silva tenía sus facultades mentales gravemente alteradas. Eso constituye una circunstancia extraordinaria de atenuación que debe ser tenida en cuenta al momento de evaluar su responsabilidad penal, sostuvo.

De prosperar esa figura jurídica planteada por la defensa, Silva lograría eludir la condena a prisión perpetua. Algo a lo que se oponen férreamente la fiscal Palacios y el abogado de las víctimas, quienes demandan que la doble homicida sea condenada a la máxima pena prevista en el Código Penal Argentino: prisión perpetua.

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