Cuatro estudiantes de la Escuela Provincial N.º 38 “Presidente Raúl Ricardo Alfonsín”, ubicada en la Base Antártica Esperanza, participan de un taller de programación y creación de videojuegos impulsado por la Universidad de La Punta (ULP).
La capacitación comenzó en abril y se desarrolla de manera virtual durante ocho meses. La propuesta busca incorporar herramientas de pensamiento computacional mediante Scratch, un lenguaje de programación por bloques, junto con contenidos de narrativa audiovisual y diseño de videojuegos.
Según informó la ULP, la iniciativa constituye un proyecto de extensión universitaria en la escuela que funciona de manera permanente en el continente antártico.
Un videojuego creado desde la Antártida
El taller está a cargo de los docentes Miguel Berardi Alfonso y Marina Ferreyra. La idea surgió en 2024, cuando Berardi Alfonso participó del Encuentro de Desarrolladores de Videojuegos (EVA) en Buenos Aires y tomó contacto con una persona vinculada a la logística de viajes hacia la Antártida.
A partir de ese encuentro, el docente planteó la posibilidad de acercar una propuesta tecnológica de la ULP a la Base Esperanza. Luego se sumó Ferreyra, especialista en narrativa y lenguaje audiovisual.
Durante las 56 horas de capacitación, los alumnos trabajan en la creación de personajes, escenarios, historias y elementos visuales para desarrollar su propio videojuego.
“Exploramos el lenguaje audiovisual, la puesta en escena y la construcción del guion en el videojuego, abordando la creación de personajes y el desarrollo visual de la historia”, explicó Ferreyra sobre la metodología utilizada.
Una propuesta adaptada a las condiciones antárticas
El taller fue diseñado teniendo en cuenta las particularidades de la Base Esperanza. Ante posibles dificultades de conectividad, los estudiantes utilizan la versión offline de Scratch y comparten sus avances cuando cuentan con acceso a internet.
Además, los videojuegos que desarrollan toman como referencia elementos del entorno antártico.
Actualmente participan Brandon, Amira, Ludmila y Mía, todos alumnos del nivel secundario. Permanecerán en la Base Esperanza hasta noviembre junto a sus familias.
Antes de regresar al continente, los estudiantes deberán presentar el videojuego desarrollado durante la capacitación como proyecto integrador. Al finalizar la propuesta, recibirán un certificado otorgado por la Universidad de La Punta.

