En medio de la fiebre mundialista, la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe) acaba de marcar un golazo que vale casi como un campeonato. Escaló muchísimos puestos y se posicionó entre las 15 universidades nacionales con mayor índice de transparencia del país, como consecuencia de una serie de medidas que incluyen la publicación de declaraciones juradas, organigramas claros y rendición de cuentas constante, entre otros factores.
El ranking es elaborado por la Agencia de Acceso a la Información Pública del Gobierno Nacional, que evalúa a aproximadamente 130 casas de estudio de todas las provincias y a otros 60 organismos públicos.
“Si dividimos a la lista de universidades en cuatro grupos, cuando nosotros llegamos a la gestión estábamos en el último cuarto. Y hoy ingresamos al primer cuarto, es decir, entre las primeras 15 y esto para nosotros representa un logro institucional porque muchas personas trabajamos en este convencimiento para darle transparencia a la UNViMe”, expresó el rector Marcelo Sosa, en diálogo con Todo Un País.
Y señaló que el que iniciaron “es un camino de no retorno”. “No podemos volver a la opacidad, volver a la a la zona donde no se ve lo que se hace. Nuestra aspiración es en este tiempo que nos queda como gestión es estar entre los primeros 10 lugares de transparencia de las universidades de nuestro país. Y esto implica una un cambio de conciencia, un cambio en la forma de concebir a la administración pública”, afirmó.
La mejora de la UNViMe en el índice es notable. Alcanzó una puntuación de 90.8 sobre 100 posibles, siendo superada por instituciones de mucho más renombre e historia, como la UBA o la Universidad Nacional de Córdoba. Además, superó ampliamente al promedio nacional que es de 61.9 puntos.
Para lograr la “hazaña”, la gestión de Sosa tomó varias medidas desde que reemplazó al exrector David Rivarola. Una de ellas fue la presentación y accesibilidad a las declaraciones juradas de los funcionarios de su equipo. “Y yo le sumé una particular mía que a través de un de un escribano público, donde yo digo aquellos bienes de los cuales soy titular. Eso quiere decir que cuando yo deje la función o inclusive durante el desempeño como rector, no puedo tener más bienes que los que resulten de la evolución natural de mi patrimonio, ni yo ni mis familiares directos”, explicó.
Otra de las decisiones fue transparentar el organigrama de quienes conducen la institución y actualizar la rendición de cuentas, participar de órganos del cogobierno, de cuerpos colegiados de la universidad, entre otros, además de la publicación constante de las acciones y actividades que realizan las diferentes áreas.
“Tenemos algunos desafíos a futuro como, por ejemplo, ver la forma de la publicación automática de una especie de boletín oficial a nivel normativo, al menos las resoluciones a nivel rectoral se puedan transparentar de manera inmediata, a medida que se van firmando”, agregó.
Además, una de las más recientes políticas de casa de estudios mercedina fue una reestructuración del gabinete de gestión para reducir costos en un contexto de fuerte crisis económico y desfinanciamiento. El rector contó que ya han avanzado con la fusión de la secretaría de Hacienda y Administración con la de Infraestructura; y están en camino para agrupar la de Extensión con la de Comunicación Estratégica.
“Hay un factor que es muy importante y es la austeridad, la conciencia de que estamos administrando bienes ajenos, sea un sueldo, sea una contratación o un presupuesto, entonces hay que ser hay que ser especialmente cuidadosos”, expresó.








