Liberaron al hombre que golpeó a un periodista

Fernando Andrés Alcaje, además, no podrá mantener ningún tipo de contacto con esos tres miembros de la prensa y tampoco con la hija de uno de ellos, a quienes la justicia les proporcionará botones antipánico.
10 de octubre de 2026
Fernando Andrés Alcaje es dueño de una conocida cerrajería ubicada en el centro de Villa Mercedes.

Ayer, antes de que el juez de Garantías 4 de Villa Mercedes, Santiago Ortiz, pasara a deliberar su veredicto, Fernando Andrés Alcaje pidió disculpas por “los daños ocasionados”. Se refería a las consecuencias de haber atacado a golpes al periodista de FM Latina, Miguel “Copito” Ocampos. El magistrado, en su resolución, le marcó que viven en una sociedad civilizada, regida por normas y ninguna de ellas es “la ley del más fuerte”, porque nada justifica la violencia. También le recordó que, más allá de las disculpas que acababa de pedir, todo el proceso penal movilizado espera de él, como mínimo, una reflexión.

Mientras tanto, con su fallo, dejó en claro que esa reflexión no será tras las rejas, pues dispuso su inmediata liberación, pero le ordenó mantenerse alejado no solo de Ocampos, sino también de Daniel Rodríguez, el reportero que se interpuso para frenar la paliza contra su colega, Mayra Rodríguez, la hija de él, y de Vanesa Escudero, periodista y dueña de FM Latina, el medio de comunicación contra el que el acusado arrastra un odio que no encuentra límites.

La restricción que le impide estar a menos de 200 metros de los tres miembros de la prensa y de la hija de uno de ellos tendrá, en principio, una vigencia de cuatro meses, al igual que el resto de las medidas. La disposición judicial también implica una prohibición de contacto por cualquier medio, sea telefónico, email y/o redes sociales, hacia esas cuatro personas. Y, para prevenir una eventual agresión, la Justicia les proporcionará a los damnificados botones antipánico para que pidan ayuda si Alcaje llegase a incumplir la medida perimetral.

Finalmente, el acusado no podrá salir de la provincia, deberá someterse a un tratamiento psicológico y psiquiátrico y, a partir de noviembre, tendrá que presentarse religiosamente en fiscalía, del 1° al día 10 del mes, para firmar el libro de procesados.

Durante la audiencia, al momento de fundamentar las imputaciones y realizar el respectivo pedido de medidas restrictivas, el fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina, explicó que, después de analizar el informe que le remitió el oftalmólogo que había revisado a Ocampos, decidió mantener la calificación de “lesiones leves” respecto a uno de los delitos endilgados al comerciante.

Expuso que la herida en el ojo de “Copito” no puso en riesgo su vida y tampoco demandó más de 15 días de recuperación. No obstante, indicó que eso no descarta que tal calificación no esté exenta de agravarse si, por ejemplo, el reportero manifiesta una secuela en el futuro.

El representante del Ministerio Público también aclaró que, más allá de lo que pueda desear él, debe ajustarse al Código Penal, lo que rige la ley y las pruebas con las que cuenta, Y, según esos condicionantes, concluyó que no estaban dadas las circunstancias para solicitar la prisión preventiva, señaló.

Detalló que, aunque las imputaciones contra Alcaje sean cinco (entre ellas, lesiones leves, amenazas y daños), todas conforman delitos menores, que implican condenas excarcelables. Remarcó, entonces, que sería ilógico que requiriese en este punto del proceso la prisión preventiva, cuando ni siquiera está estipulado que la pena por esos delitos sea la cárcel.

Admitió sí que el imputado, dueño de una conocida cerrajería de la ciudad, es violento y que mucho transcendió sobre anteriores ataques que protagonizó. Pero subrayó que, hasta el momento, a él no le han informado sobre otras denuncias asentadas en su contra. “Tengo conocimiento de que es una persona violenta, tengo conocimiento de situaciones previas de violencia, pero que no fueron denunciadas… Y, entre la falta de antecedentes y de reiterancia, no se cumplen con los requisitos para pedir la prisión preventiva”, fundamentó.

Cuando la fiscalía terminó de exponer, el cerrajero pidió la palabra para expresar algo, sin responder ninguna pregunta. “Quería pedir disculpas por los daños ocasionados y los daños hechos”, manifestó sin virar la cabeza hacia ninguno de los periodistas, a los que ahora no puede arrimarse.

A todo ello, en el último tramo de su veredicto, el juez le recalcó: “Esto no es la ley del fuerte. Para eso vivimos en una sociedad civilizada. Nada justifica la violencia. Este es el objeto de un proceso, si a usted esto le sirve o no el tiempo lo dirá. Acá la fiscalía y la querella le dan la oportunidad de cambiar. Usted pidió disculpas, pero el tema es que esas disculpas no sean palabras sin contenido. Usted merece mínimamente hacer una reflexión”.

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