Los ataques israelíes contra el Líbano dañaron más de 2.200 empresas, causaron la muerte de más de 3.000 personas y dejaron más de 9.000 heridos, declaró ayer el ministro de Trabajo, Mohammad Haidar, advirtiendo sobre su grave impacto en la fuerza laboral y la economía del país.
En su intervención ante la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, Haidar afirmó que más de 1.700 establecimientos económicos sufrieron daños parciales, mientras que más de 500 quedaron completamente destruidos por los ataques israelíes.
El sector comercial, junto con las empresas industriales y las pequeñas y medianas empresas, se vieron gravemente afectados por los ataques, que causaron una gran interrupción del empleo y pusieron en peligro el sustento de muchas familias libanesas, subrayó.
Haidar llamó a la comunidad internacional para que adopte medidas prácticas de apoyo al Líbano, proteja a la población civil y las instituciones económicas, y ayude al país a afrontar los desafíos derivados de los ataques en curso.
La muerte de un jerarca de Hezbolá
Las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron ayer la muerte de Abed Harb, jefe de la unidad de ingeniería de Hezbolá. Un comunicado militar indicó que Harb murió en un ataque aéreo la semana pasada.
Según la nota, Harb supervisaba el ensamblaje y despliegue de artefactos explosivos destinados a atacar a soldados israelíes en el sur del Líbano, y lo acusó de haber participado en ataques contra las fuerzas israelíes desde la guerra de 2006.
Agregó que la Fuerza Aérea israelí atacó y destruyó durante la noche un lanzacohetes utilizado por militantes de Hezbolá para disparar cohetes contra las tropas israelíes que operan en el sur del Líbano. Hezbolá no se pronunció sobre las afirmaciones israelíes, según cables de Xinhua.










