La mañana de este lunes, en la audiencia de elevación a juicio del crimen de Maximiliano Chávez, el joven que fue asesinado por su pareja y madre de su hijo, Brisa Brizuela, pasó de todo. El fiscal instructor de Villa Mercedes, Leandro Estrada, dejó bien en claro que la acusada mató deliberadamente a su concubino, no fue un acto de defensa ni nada que se le parezca. Y para demostrarlo existe un par de mensajes que la mujer le había enviado a una prima, el 21 de diciembre pasado, minutos antes del asesinato. En uno le decía refiriéndose a Chávez, así, a secas, «este cul…. se hace el loco, lo voy a ca… matando» y, por si no había sido lo suficientemente clara, mandó otro. «Me dan ganas de matarlo, posta», reveló el funcionario.
El representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) ratificó la acusación por «homicidio calificado por mediar una relación de pareja», solicitó que la causa sea remitida al Colegio de Funcionarios y Magistrados, así pronto fijan una fecha de juicio y, llegado el momento, la mujer sea condenada a prisión perpetua.
Estrada explicó que no solo esos mensajes que intercambió con su prima demuestran que ella lo mató conscientemente. Señaló que, por la ubicación de la puñalada y el mismo goteo de la sangre en el piso, dan cuenta de que la mujer le clavó el cuchillo en el pecho, cuando estaba frente a él y ambos estaban de pie.
Remarcó que, de inmediato, trató de deshacerse de las pruebas y modificó la escena del crimen. Colocó en remojo la ropa con sangre, se duchó ella y su madre e hicieron desaparecer su celular y el de la víctima, así como el arma homicida.
Estrada y Javier Darnay, el abogado que representa a los Chávez, recordaron que llegaron al punto de ir hasta lo de un vecino y pedirle al hombre que los ayudara con esconder el cuchillo. También llamaron a la madre de Maximiliano, Miriam Gómez, y le dijeron que fuera al hospital porque su hijo había intentado autolesionarse y se lo había llevado una ambulancia.
El fiscal resaltó que el informe psicológico fue contundente respecto a la personalidad de la imputada de 20 años. El análisis sostenía que era fría, respondía de manera agresiva ante cualquier problema y no experimenta arrepentimiento ni culpa por asesinar al padre de su hijo, que ahora tiene dos años.
Gustavo Reviglio, el abogado de Brizuela, pidió el sobreseimiento de su clienta porque, a su entender, solo se defendió de una agresión de parte de su pareja que pudo resultar letal para ella. La jueza de Garantías 3, Natalia Pereyra Cardini, no hizo lugar a tal solicitud.
El letrado afirmó y anticipó que así lo hará durante el debate oral que su representada era víctima de violencia de género. Contó que, en septiembre de 2020, cuando apenas tenía 16 años, Chávez «casi la mata».
Dijo que el hombre de 23 años era violento y, en gran parte, pudo deberse a su consumo de estupefacientes. Indicó que un estudio practicado en su sangre y orina reveló que, antes del homicidio, había tomado cocaína y un tipo de benzodiapezina. Eso lo alteraba sobremanera y fue, según su teoría, lo que ocurrió el 21 de diciembre, entre las 14:15 y las 14:23.
Luego de almorzar, ambos empezaron a discutir porque Chávez quería llevar a su hijo, de menos de un año, a un partido de fútbol y Brizuela no quería porque era peligroso.
Eso y las drogas, de acuerdo con la hipótesis de Reviglio, lo transformaron al joven. Dijo que agarró a su pareja del cuello e intentó ahorcarla. Ella primero tomó un bate, que se cayó, y luego manoteó un cuchillo. No le quedó otra que defenderse, dio a entender el defensor.

Precisó, de todas formas, que el puntazo ni siquiera lo clavó con fuerza, ni fue profundo. La herida medía un centímetro y medio y la estocada fue directa al corazón. Mató a Chávez en minutos, por la gran cantidad de sangre que perdió.
Brizuela lloró casi toda la audiencia, pero solo cuando su abogado comenzó a hablar sobre la supuesta violencia de género que sufrió en cinco años de relación con la víctima.