Colaboración Marianela Casanova
Guiado siempre por su intuición y por su filosofía profesional, Mocchi vuelve a San Luis luego de llenar con más de mil personas el Teatro Solís de su ciudad natal, Montevideo, Uruguay. Y lo hace con su inusual forma de vender entradas: da tres opciones de valores, para que nadie se quede afuera.
“En este camino de hacer política a través de las canciones, creo que el problema más grande del mundo es la redistribución de la riqueza. Y yo no puedo cambiar la distribución de la riqueza del mundo, pero sí puedo cambiar la de mi proyecto. Por eso, si alguien no puede pagar la entrada para mi show, sabe que puede venir de igual manera”, comienza contando.
Sobre su primera visita a San Luis, confiesa: “No me la olvidé nunca, porque se habían vendido muy pocas entradas y alguien quería suspender y yo dije ‘no, vayamos igual’, y al final se agotó. Aunque solo haya cuatro personas que me quieren escuchar, yo voy. Esa también es mi postura política. Tengo mucha suerte de que alguien me quiera escuchar en un mundo tan lleno de ruido. Entonces, espero poder llegar y estar ahí”.
-¿Por qué volvés a tocar en un país como Argentina, con la crisis que hay, cuando tenés la oportunidad de hacerlo en Europa o Estados Unidos?
-Sé que las cosas no están bien, y si las cosas no están bien yo quiero estar ahí. Sí, es mucho más fácil ir a tocar a Europa o a otros lugares. Sin embargo, mi posición en la música, mis ganas de hacer música, están atravesadas 100% por lo político. Si yo no quisiera generar espacios de intercambio o no me moviera a eso, me dedicaría a otra cosa, sinceramente, ¿no? No sé a qué me dedicaría. Pero no sería yo tampoco. Siento que cuando salgo por el mundo a tocar canciones, los lugares adonde voy es adonde mi obra tiene cierto valor. Y, lamentablemente por las canciones que escucho que suenan, mi obra tiene más valor en aquellos lugares en que la están pasando mal.
-¿Qué significa para vos que las personas tengan la posibilidad de disfrutar tu show en los tiempos que corren?
-Tiene mucho valor para mí, porque me encuentro con gente que quiere un mundo parecido al que yo quiero construir, a lo que yo busco. Hoy siento que mis canciones me dan ese filtro de poder encontrarme con gente con la que compartimos cierta sensibilidad. Y eso para mí un privilegio. Sé que lo más importante de todas las noches en las que he tocado no son las canciones, para nada, sino que justamente lo importante es que la gente se encuentre, que diga ‘qué mal lo que me pasó el otro día’. Pero que después se junten en mi show y hagan algo con eso. Después de tocar, me llegan mensajes espectaculares, como gente que me cuenta que luego del recital hizo las paces con su “enemigo” del barrio. Estos son ejemplos de que la música es una herramienta de transformación. No lo veo de otra forma y siempre digo que el día que mi música sea entretenimiento me pongo un kiosco, ¿viste? Yo quiero hacer política y mi forma son las canciones.
-¿Qué podés adelantar sobre el recital del sábado en Casa Azul?
-Lo que estoy haciendo básicamente es reinterpretar mi propia obra. De todos mis discos agarro algunas canciones de acá, algunas canciones de allá. Está interesante. No puedo decir más porque la verdad es que nunca sé qué va a pasar cuando voy a tocar, porque además de un recorrido por todas las composiciones se suele dar un intercambio entre las personas. Me gusta mucho hablar con la gente sobre las canciones.
- 10 de octubre
- 21 hs
- Casa Azul – Periferia de Arte | Chacabuco 339, San Luis
- Entradas: www.tikzet.com/events
