Piden seis y siete años de cárcel para dos mujeres que intentaron matar a golpes a una jueza

Las hermanas Melisa Daiana y Érica Bulacio atacaron a Dalia Rivero, la jueza de Paz de Buena Esperanza, el 3 de diciembre. La agredieron con "piedras bolas", patadas y trompadas. Después orgullosas se burlaron de la víctima en sus redes sociales y WhatsApp, donde contaron la golpiza como su gran hazaña.
28 de abril de 2026

Hace casi cinco meses las hermanas Melisa Daiana y Érica Nerina Bulacio interceptaron en la calle a Dalia Rivero, la jueza de Paz de Buena Esperanza. Como tantas otras veces, como aquella en la que directamente fueron a su despacho de tribunales, la atacaron con lo que pudieron a mano. Luego, como si lo que acababan de hacer no hubiese sido un delito, sino algo para sentirse orgulloso, difundieron a través de sus redes sociales y WhatsApp, fotos de cómo le destrozaron el auto y de los cabellos que le arrancaron.  Exhibieron esas imágenes como si fuesen un trofeo. Todo acompañado con frases irreproducibles y denigrantes hacia la víctima. El juez de Garantías 1 de Villa Mercedes, Alfredo Cuello, reconoció que ambas mujeres intentaron asesinar a la magistrada, no le cabían dudas, pero de todas formas las dejó en libertad. Luego un tribunal resolvió que, al menos, una de ellas de ellas debía ir presa y le dictó la prisión preventiva. A los pocos días, con otro fallo, Cuello cambió las rejas por otro tipo de encarcelamiento: le dictó la prisión domiciliaria, a llevar a cabo en el aire puro de un campo. Desde este lunes, las Bulacio saben que serán juzgadas porque la causa fue elevada a juicio, con un pedido de pena de seis y siete años de cárcel.

En la audiencia de control de acusación, los fiscales adjuntos Andrea Court y Marcelo Palacio Fernández requirieron que llegado el momento, si un tribunal las declara culpables en un debate oral, Melisa sea sentenciada a siete años de prisión y a Érica a un año menos.

La paliza fue el 3 de diciembre. Ese miércoles Rivero fue hasta un lavadero a buscar su auto cero kilómetro, con apenas 20 días de uso. Cuando regresaba hacia el juzgado, a bordo de su flamante Fiat Fastback, le lanzaron una roca gigante que le dibujó un enorme cráter en el parabrisas. Apuntaba hacia la conductora, porque la arrojaron hacia costado lado del vehículo.

En una cadena de tres audios de WhatsApp que fueron reproducidos en casi todos los celulares de Buena Esperanza Melisa contaba con orgullo y carcajadas cómo festejaba la golpiza que le dio a la magistrada. Al principio de ese primer mensaje, la acusada trató de justificar la agresión. Relató que la letrada pasó en su rodado, con el vidrio bajo, le gritó “sapa cor…” y subió la ventanilla. “Entonces, ahí agarré una piedra y se la tiré al auto, le reventé el auto. Ahí la agarré de los pelos, la saqué de los pelos”, detalló feliz en ese intercambio de chats que mantenía con otra mujer, a la que identificaba como “bol…”, mencionó en la grabación.

“Sí, frenó, frenó porque yo le rompí el vidrio, bol… Sí, la cag… a piñas afuera, en el piso, y se subió al auto y la volví a cag… a trompadas por la cara. La cara hinchada tenía, llena de sangre tenía. No sé qué hice la verdad, de dónde saqué tanta fuerza. Pero la hice bos..”, contó. Su voz simuló para nada su alegría y tampoco su asombro por aquella energía física inexplicabble que floreció de su ser en el momento de la paliza.

“La llené de tierra, la cag… a patadas. ‘Me destruiste el auto’, me dice. ‘Y vos que destruiste a mi familia, hija de mil p…’. ‘¿Y quién se ríe ahora?’. ‘Jajaja’, le decía yo. Y le daba, viste. Le rompí los anteojos. Y buscaba el celular desesperada para llamar a alguien y no se lo dejé agarrar. Pedía auxilio la tarada. Hasta que llegó el Daniel, que justo iba pasando y me sacó. Pero tampoco me podía tener el Daniel. ‘Pará, pará, que te van a denunciar’, me decía. ‘Qué me importa a mí’, le dije. Y ella le decía cosas a la Érica, porque estaba la Érica. Pero la Érica estaba acá adentro, pero estaba con el bebé”, repasó en el segundo audio.

“La cara llena de sangre tenía, la cag… a trompadas por la cara, le arranqué los pelos, la saqué del auto y la revolqué acá”, relató sin pausa en un último mensaje de voz. Sin pudor, se enorgulleció de haberle pateado y tapado de tierra la entrepierna de la jueza.

Una de las tantas imágenes que publicó en los estados de sus redes sociales y WhatsApp, sin miedo, sintiéndose intocable o como si lo que acababa de hacer no fuese un delito, escribió: “después de la revolcada que le di….Jajajaja y quiere más parece”. En otra parte de ese mismo posteo, casi como tuviera la cuarta copa del Mundial de Fútbol en manos, colocó: “Bien que lloraba por los daños materiales… Jajajaja y pedías por favor que no te pegara, ajajajaj. Auxilio, decía la ridícula”.

No te pierdas...