Radiografía del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Se abre una etapa histórica para la integración de ambos bloques donde se pone en juego el 25% del PIB mundial y alcanza a un mercado de 780 millones de personas.
11 de enero de 2026

Se abre una etapa histórica para la integración de ambos bloques donde se pone en juego el 25% del PIB mundial y alcanza a un mercado de 780 millones de personas.

El acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur abre una etapa histórica para la integración de ambos bloques, en una alianza que engloba al 25% del PIB mundial y un mercado de 780 millones de personas que promete transformar las relaciones birregionales.

Con todo, su implementación final enfrenta un complejo escenario de ratificación y adaptación técnica, según un reporte de la consultora de asuntos corporativos LLYC al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Las previsiones indican que el acuerdo implicará un aumento del comercio entre las dos regiones cercano al 40%. Hoy el intercambio entre la UE y Mercosur ya es material y notable.

En 2024, las transacciones de bienes entre ambos bloques superó los 111.000 millones de euros. Las exportaciones de la UE al Mercosur alcanzaron los 55.200 millones de euros y las importaciones, los 56.000 millones.

Europa compra productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa/papel (6,8%). Lo que vende es fundamentalmente maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).

El informe “Entre la apertura y la competitividad: perspectivas comerciales del Acuerdo UE–Mercosur”, elaborado por LLYC, analiza el contexto político y legal, las oportunidades y los riesgos que supone este hito para las empresas de uno y otro lado del Atlántico, así como las adaptaciones que deberán realizar para aprovechar su potencial.

Oportunidades: liberalización masiva y seguridad estratégica.

El informe destaca que el acuerdo eliminará o reducirá más del 90% de los aranceles bilaterales, lo que generará beneficios tangibles para diversos sectores a ambos lados del Atlántico.

Para el Mercosur supone un acceso preferencial para su agroindustria (carne, soja, cereales) y minerales críticos, cerrando la brecha de competitividad frente a otros mercados que ya poseen tratados con la UE.

Para la UE, las empresas europeas podrían ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana. Los sectores más beneficiados son la automoción, maquinaria, productos químicos y farmacéuticos.

Inversión y estabilidad: el pacto ofrece un marco normativo más previsible en propiedad intelectual y compras públicas. Se estima que los flujos de Inversión Extranjera Directa europea en la región podrían duplicarse tras su entrada en vigor.

Riesgos y desafíos: sostenibilidad y presión competitiva.

A pesar del potencial económico del acuerdo, el documento identifica cuellos de botella y riesgos significativos que podrían condicionar el éxito del tratado.

Exigencias ambientales y de cumplimiento: las empresas del Mercosur deberán adaptarse a estándares europeos extremadamente rigurosos en materia de deforestación, trazabilidad y derechos laborales, lo que requerirá inversiones adicionales y ajustes profundos en los modelos de producción.

Presión sobre industrias sensibles: la apertura arancelaria aumentará la competencia para las manufacturas del Mercosur (textil, calzado, metalmecánica) frente a los productos europeos de menores costos. En Europa, el acuerdo añade presión al sector agroalimentario por la entrada de productos como carne, cereales o legumbres como la soja.

Incertidumbre en la ratificación: en Europa, la oposición de países como Francia, Polonia o Austria, impulsada por el temor de sus sectores agrícolas, mantiene en duda la ratificación plena del acuerdo de asociación. Para evitar retrasos, se ha propuesto un Acuerdo Interino que permitiría aplicar la parte comercial de forma inmediata a partir de 2026, una vez aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los países del Mercosur.

Recomendaciones para empresas: ¿qué tienen que hacer?

Para capitalizar las oportunidades del acuerdo UE-Mercosur, las empresas deben adaptarse al nuevo escenario y abordar los siguientes pasos.

Monitoreo del entorno: realizar un seguimiento constante de las dinámicas legislativas, plazos de ratificación y cambios regulatorios en ambos bloques para anticipar fluctuaciones en la entrada en vigor del acuerdo.

Análisis competitivo: identificar sectores con potencial de crecimiento, nuevos nichos de mercado y posibles alianzas estratégicas que surjan del nuevo panorama comercial.

Adaptación normativa y operativa: ajustar los procesos productivos y la logística para cumplir estrictamente con los estándares ambientales, sanitarios y de trazabilidad, incluyendo la certificación de productos bajo las normativas de ambos mercados.

Modernización y sostenibilidad: planificar inversiones en tecnología e integrar la sostenibilidad como eje central, explorando opciones de financiación verde.

Estrategia de mercado: adaptar la propuesta de valor a las particularidades culturales de cada región y construir una reputación sólida basada en la calidad y el cumplimiento de estándares para generar demanda sostenida.

En resumen, para las empresas a ambos lados del Atlántico, el acuerdo representa una oportunidad histórica de acceso preferencial a grandes oportunidades comerciales y de inversión, en un entorno de reglas más claras y estables, y a mercados altamente demandantes y sofisticados, a la vez que heterogéneos.

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