El Vaticano difundió un mensaje del Papa con motivo del Ángelus de este domingo, que fue redactado hace unos días donde dice que continúa con su recuperación y pide: “Recen por mí”.
Aunque este domingo la Santa Sede se limitó a decir que «la noche transcurrió tranquila», una reciente publicación de Il Corrieri de la Sera asegura que la salud del Papa Francisco se agravó tras la crisis de ayer: “Pronóstico reservado, déficit de plaquetas y anemia”.
“Tanto ayer como esta mañana el Papa necesitó oxígeno de alto flujo”, de acuerdo a la última noticia difundida por el Vaticano sobre la condición de Francisco. Fuentes de la Santa Sede precisan que se están utilizando «almohadillas y cánulas nasales».
El mensaje del Papa
“Continuo con confianza mi hospitalización en el policlínico Gemelli, siguiendo con los tratamientos necesarios: ¡y el descanso también forma parte de la terapia!”, escribió.
“Agradezco de corazón a los médicos y al personal sanitario de este hospital por la atención que me están demostrando y por la dedicación con la que realizan su servicio entre las personas enfermas”, dice el texto publicado por la cuenta del Vaticano en X.
Sobre el cariño recibido durante su internación dijo: “En estos días me han llegado muchos mensajes de afecto y me han impresionado especialmente las cartas y dibujos de los niños. ¡Gracias por esta cercanía y por las oraciones de confortación que he recibido de todo el mundo! Encomiendo a todos a la intercesión de María y les pido que recen por mí”.
En el Ángelus, Francisco se refirió al “martirizado pueblo ucraniano”. Invitó a los fieles de todo el mundo a recordar a las víctimas de todos los conflictos armados y llamó a rezar “por el don de la paz en Palestina, en Israel y en todo Oriento Medio, en Myanmar, en Kivu y en Sudán”.
Y finalizó: “Queridos hermanos diáconos, ustedes se dedican a anunciar la Palabra y al servicio de la caridad; desempeñan su ministerio en la Iglesia con palabras y obras, llevando a todos el amor y la misericordia de Dios. Los exhorto a continuar con alegría su apostolado y a ser, como nos sugiere el Evangelio de hoy, signo de un amor que abraza a todos, que transforma el mal en bien y genera un mundo fraterno. ¡No tengan miedo de arriesgar el amor”.









