Récord histórico en Cortaderas con un trigo de 8.100 kilos por hectárea

En el establecimiento Balcón del Sol, entre Cortaderas y Santa Martina, un lote de trigo bajo riego por pivote central alcanzó el mayor rendimiento registrado en la historia de San Luis. Detrás del número, un sistema agronómico integral, planificación precisa y un equipo técnico que demostró que, aun en ambientes desafiantes, el potencial puede expresarse al máximo.
4 de enero de 2026

La cosecha de trigo del establecimiento El Balcón del Sol, ubicado entre Cortaderas y Santa Martina, en el noreste de San Luis, ya quedó inscripta como un verdadero hito productivo para el cereal en territorio puntano. En un ambiente característico del semiárido, donde el trigo suele enfrentar severas limitantes climáticas, un lote de 60 hectáreas bajo riego por pivote central alcanzó un rendimiento promedio final superior a los 8.100 kilos por hectárea (81 quintales), el más alto del que se tenga conocimiento en la provincia.

El dato impacta por sí solo, pero cobra aún más relevancia cuando se lo contextualiza. Se trata de una marca poco frecuente incluso en las regiones trigueras tradicionales del país.

En San Luis, directamente, no tiene antecedentes.

Detrás de este resultado excepcional hubo planificación, inversión, trabajo en equipo y un manejo agronómico integral, pensado desde el primer día para llevar al cultivo a expresar su máximo potencial. Así lo explicó a Todo Un País el ingeniero agrónomo Martín Ibarra, responsable técnico del planteo, quien subrayó que el logro va mucho más allá de un número destacado en la planilla de cosecha.

“Estamos muy contentos con el resultado logrado, no solo por el número, sino por todo el proceso que hubo detrás”, señaló Ibarra. El planteo productivo fue el resultado de un trabajo articulado entre distintos actores. Renovales Group, bajo la coordinación operativa de Marcos Gassman, estuvo a cargo de los servicios, mientras que el diseño, seguimiento y toma de decisiones técnicas se realizó desde Filocampo, el sello profesional de Ibarra.

Para el ingeniero agrónomo, el logro también tiene un fuerte valor personal y profesional. “Es el primer cultivo que hacemos bajo este esquema integral y salió bien. Eso refuerza la idea de que, cuando el sistema está bien pensado y correctamente ejecutado, los resultados llegan”, destacó.

El lote, con antecesor maíz destinado a producción de semilla, cerró la cosecha con un promedio que superó los 8.000 kilos por hectárea, consolidando una cifra inédita para San Luis. “El valor promedio del resultado final es sin duda muy alto y poco frecuente para la provincia, pero no puede considerarse un hecho casual”, explicó Ibarra. “Cuando se analizan las condiciones del ciclo y el manejo agronómico aplicado, el resultado es totalmente explicable y consistente”.

El eje central del planteo fue el manejo del agua, un factor absolutamente determinante en ambientes semiáridos. Durante todo el ciclo, el cultivo contó con disponibilidad hídrica adecuada en los momentos fisiológicos clave.

La implantación se realizó con un perfil de suelo bien cargado, gracias a la recarga ocurrida en otoño, luego de un verano extremadamente seco. A partir de allí, el trigo nunca atravesó situaciones de estrés hídrico, acompañando sin sobresaltos las etapas críticas de macollaje, encañazón, antesis y llenado de granos.

A las precipitaciones naturales se sumó el aporte estratégico del riego. Tras la siembra, realizada el 9 de julio, el cultivo recibió 12 milímetros a los dos días. En agosto se registraron cerca de 40 milímetros y en septiembre otros 40, además del agua aplicada por el sistema de riego, que totalizó 300 milímetros a lo largo del ciclo.

El clima también aportó lo suyo. “Fue un invierno llovedor para la zona y, además, durante el llenado se dieron temperaturas más frescas de lo habitual”, explicó Ibarra, en diálogo permanente con su referente en ecofisiología y clima, Jorge Mercau.

Estas condiciones permitieron un llenado prolongado, con excelente peso de grano, potenciando el rendimiento final. Un factor muchas veces subestimado, pero clave para explicar los números alcanzados.

Manejo agronómico de alto rendimiento

Desde lo agronómico, el objetivo fue claro desde el inicio: un trigo de alto rendimiento. Para eso se trabajó con alta densidad de siembra, una fertilización nitrogenada en dos momentos, siembra y macollaje, fósforo como arrancador ajustado a un objetivo de rinde elevado, control temprano y eficiente de malezas y una protección sanitaria precisa para prevenir enfermedades foliares.

“Hacer un cultivo bajo riego es caro”, reconoció Ibarra. “Tiene el costo adicional del agua y de la energía, además de mayores dosis de fertilizantes y más semilla. Por eso, para que sea rentable, es indispensable lograr muy buenos resultados”.

Otro aspecto clave fue la calidad del suelo y su actividad biológica. En el lote se observó una presencia destacada de lombrices, algo poco habitual en ambientes semiáridos. “Esa actividad biológica, junto con sistemas radiculares profundos y sanos, permite que el cultivo aproveche plenamente el agua y los nutrientes disponibles y sostenga el crecimiento sin interrupciones”, explicó el técnico.

Con la cosecha aún en etapa de análisis fino, mapas de rendimiento, evaluación climática detallada y ajustes técnicos, los 81 quintales por hectárea comienzan a cobrar pleno sentido.

“No se explican solo por la espiga”, remarcó Ibarra. “Se explican por lo que ocurrió debajo del suelo y por un manejo integral pensado desde el inicio para alto rendimiento”. En cuanto a antecedentes, fue categórico: “No tengo registro de rendimientos de este calibre en la provincia. El año pasado habíamos hecho trigo bajo riego, pero era un candeal, que rinde menos que los panaderos, y estuvo en 5.500 kilos, que ya era muy bueno. Pero esto es otra dimensión”.

Para cerrar, el ingeniero agrónomo subrayó la importancia de dar visibilidad a este tipo de experiencias. “Estos eventos merecen ser difundidos. Los 81 quintales no se explican por una decisión puntual, sino por un sistema que funcionó de principio a fin y por un equipo que trabajó coordinadamente para lograrlo”.

En un contexto donde el trigo suele enfrentar fuertes limitantes productivas en San Luis, la cosecha récord de El Balcón del Sol deja un mensaje claro: con tecnología, conocimiento y planificación, incluso los ambientes más desafiantes pueden alcanzar rendimientos comparables con los de las mejores zonas trigueras del país.

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