San Luis cerró una cosecha récord de girasol y avanza con excelentes resultados en soja, maíz y sorgo

La provincia finalizó la recolección de girasol con el mejor rendimiento promedio desde que existen registros y confirmó una fuerte recuperación productiva en la campaña 2025/26. Mientras tanto, avanzan las cosechas de soja, maíz y sorgo con rindes muy superiores a los del año pasado, según datos difundidos por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su Panorama Agrícola Semanal.
9 de mayo de 2026
La cosecha de soja también avanza con resultados alentadores, con un rinde promedio de 2.450 kilos por hectárea, un valor que supera ampliamente los registros obtenidos durante la campaña pasada.

La campaña agrícola 2025/26 comienza a afirmarse como una de las más destacadas de los últimos años para San Luis. El dato más sobresaliente llegó desde el girasol, cuya cosecha concluyó oficialmente con resultados históricos, aunque también los números preliminares de soja, maíz y sorgo muestran un escenario productivo ampliamente favorable en comparación con el ciclo anterior.

De acuerdo con el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el desempeño de los principales cultivos en territorio puntano refleja una recuperación contundente luego de campañas atravesadas por la sequía y la inestabilidad climática.

El girasol fue, sin dudas, el gran protagonista de la temporada. Según el informe, en San Luis se sembraron 81.000 hectáreas, de las cuales se perdieron 2.100 por distintos factores climáticos y productivos. Finalmente, se cosecharon 78.900 hectáreas, alcanzando una producción total de 179.266 toneladas.

El dato más relevante fue el rendimiento promedio provincial: 2.270 kilos por hectárea, equivalentes a 22,7 quintales, el registro más alto desde que existen estadísticas para el cultivo en la provincia.

La cifra marca una diferencia contundente respecto de campañas anteriores. En el ciclo 2024/25 el rendimiento promedio había sido de 18 quintales por hectárea; en 2023/24, de 17,1 quintales; y en 2022/23, de apenas 16,1 quintales. La evolución muestra no solo una recuperación tras años complejos, sino también una mejora estructural en el desempeño del cultivo.

Especialistas coinciden en que este crecimiento responde a una combinación de factores. Por un lado, las condiciones climáticas resultaron mucho más favorables que en campañas anteriores, con mejores reservas hídricas y una distribución de lluvias más equilibrada. A eso se sumaron mejoras en el manejo agronómico y un fuerte avance tecnológico, especialmente en genética y prácticas de implantación.

El renovado protagonismo del girasol no se limita a San Luis. En distintas regiones agrícolas del país el cultivo volvió a ganar superficie y relevancia económica. El contexto internacional también jugó a favor. La firmeza de los precios del aceite de girasol y la reconfiguración del mercado global tras la guerra entre Rusia y Ucrania impulsaron una mayor demanda y mejores perspectivas comerciales para el complejo girasolero argentino.

En términos productivos, el girasol aparece además como una alternativa estratégica frente a otros cultivos tradicionales. Su capacidad de adaptación a ambientes con restricciones hídricas y suelos de menor calidad lo convierten en una opción especialmente atractiva para zonas semiáridas o de alta variabilidad climática, como ocurre en amplias áreas de San Luis.

A eso se suman los beneficios agronómicos que aporta dentro de las rotaciones. La incorporación del girasol permite cortar ciclos de malezas y enfermedades, mejorar la estructura del suelo y diversificar el riesgo productivo. En sistemas agrícolas altamente dominados por la soja, su presencia ayuda a estabilizar los rendimientos y a mejorar la sustentabilidad de largo plazo.

El avance tecnológico también fue determinante. Los nuevos híbridos disponibles en el mercado ofrecen mayor potencial de rendimiento, mejor tolerancia al estrés hídrico y resistencia a enfermedades. Paralelamente, la incorporación de mejores prácticas de manejo, fertilización y control de malezas permitió reducir significativamente la brecha entre rendimiento potencial y rendimiento logrado.

Otro factor clave es el acompañamiento de la industria aceitera y del sector exportador. Argentina cuenta con un complejo industrial altamente competitivo y orientado al comercio exterior, que sostiene una demanda constante y brinda previsibilidad comercial para el cultivo.

En un contexto marcado por la incertidumbre climática, el girasol también gana terreno como herramienta de gestión del riesgo. Muchos productores lo consideran hoy una especie de “seguro agronómico”, debido a su mayor estabilidad frente a escenarios de sequía o estrés ambiental.

Con estos números, San Luis no solo cerró una campaña récord, sino que también ratificó una tendencia cada vez más visible: el girasol volvió a ocupar un lugar central dentro de la estrategia agrícola nacional.

Pero el buen momento del agro puntano no termina allí. La cosecha de soja también avanza con resultados alentadores. Según la BCBA, se sembraron 263.270 hectáreas, con pérdidas de 5.451 hectáreas, dejando una superficie cosechable de 257.819 hectáreas. Hasta el momento se recolectó el 28,9% del área apta, equivalente a 74.562 hectáreas.

El rendimiento promedio se ubica en 2.450 kilos por hectárea, un valor que supera ampliamente los registros obtenidos durante la campaña pasada y que refleja el impacto positivo de las mejores condiciones climáticas registradas este año.

En maíz, la recolección comenzó principalmente sobre lotes tempranos implantados bajo riego. De acuerdo con el relevamiento oficial, se sembraron 309.200 hectáreas y las pérdidas alcanzaron 882 hectáreas, por lo que la superficie cosechable quedó en 308.318 hectáreas.

Hasta ahora se cosechó el 9,6% del área, unas 29.684 hectáreas, con un rendimiento promedio de 7.700 kilos por hectárea, un resultado considerado muy positivo para el inicio de la campaña.

El informe aclara que buena parte del cereal implantado en la provincia corresponde a maíces tardíos, por lo que se espera que el ritmo de cosecha se acelere durante las próximas semanas. En ese sentido, los técnicos mantienen expectativas favorables sobre el potencial productivo del cultivo.

El sorgo, otro de los cultivos que viene recuperando espacio en distintas regiones del país, también muestra indicadores alentadores. En San Luis se sembraron 47.600 hectáreas y se perdieron 1.016, dejando una superficie cosechable de 46.584 hectáreas.

La cosecha ya cubrió el 25% del área, con 11.646 hectáreas recolectadas y un rendimiento promedio de 2.800 kilos por hectárea. Los datos difundidos por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires permiten trazar un panorama claramente positivo para la agricultura puntana. Luego de varios ciclos condicionados por la falta de lluvias y la incertidumbre climática, la campaña 2025/26 muestra una fuerte recuperación productiva, con rindes superiores en prácticamente todos los cultivos.

En ese contexto, San Luis vuelve a posicionarse como una provincia con creciente protagonismo dentro del mapa agrícola nacional, apoyada en la incorporación de tecnología, la diversificación productiva y una mayor resiliencia frente a escenarios climáticos cada vez más desafiantes.

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