San Luis reactiva el Acueducto La Florida II: agua para más de 250 mil personas y motor de desarrollo productivo

Este lunes se reanudará la construcción de una infraestructura clave que garantizará el suministro de agua a la capital puntana, Juana Koslay, La Punta y El Volcán. La obra, que contempla 25 kilómetros de cañerías y una moderna estación de bombeo, no solo traerá seguridad hídrica a miles de familias, sino que también abrirá nuevas oportunidades para el crecimiento agrícola, industrial y turístico de la provincia.
6 de octubre de 2025

El agua, ese recurso tan cotidiano y a la vez tan vital, vuelve a colocarse en el centro de la agenda puntana. El próximo lunes 6 de octubre se reanudará la construcción del Acueducto La Florida II, una obra largamente esperada que promete cambiar la vida de miles de familias y abrir nuevas oportunidades para el desarrollo productivo de San Luis.

La confirmación llegó tras un encuentro en Buenos Aires entre el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, y el gobernador Claudio Poggi. Allí, en el quinto piso del Ministerio de Economía, se selló un acuerdo que no solo reactiva un proyecto técnico, sino que devuelve tranquilidad a una región que sabe lo que significa convivir con la incertidumbre del agua.

El nuevo acueducto nacerá en la margen sur del dique La Florida, con una toma de agua cruda que será puesta en valor. Desde allí, recorrerá 25 kilómetros hasta llegar a la Cámara 35, en la zona de Cuatro Esquinas, transportando hasta 500 litros por segundo.

Esa infraestructura, invisible para la mayoría, será el corazón que permitirá sostener la vida diaria en las ciudades de San Luis, Juana Koslay, La Punta y también en El Volcán, recientemente incorporado como beneficiario directo. No se trata solo de caños, válvulas y estaciones de bombeo. Se trata de la seguridad de abrir la canilla en casa y encontrar agua.

De garantizar que los barrios en crecimiento tengan lo necesario para asentarse. De asegurar que las industrias puedan planificar sin la sombra de la escasez.

El actual acueducto La Florida fue construido hace más de 50 años y desde entonces es el principal canal de provisión de agua cruda hacia la Cámara 35. En todo ese tiempo, San Luis cambió: creció en población, en actividad industrial, en agricultura bajo riego y en consumo doméstico. Pero la infraestructura siguió siendo la misma.

Por eso, la construcción del nuevo ducto es más que una obra: es una respuesta a un sistema que ya no alcanza. “De nada sirve planificar el futuro si no tenemos asegurado el agua”, repiten ingenieros y técnicos que siguen de cerca los avances.

El proyecto prevé la instalación de 35 mil metros de cañería, 45 válvulas de desagüe, 48 válvulas de aire, una cámara compensadora y derivaciones que permitirán abastecer también a poblaciones cercanas. La estación de bombeo se construirá en un edificio histórico al pie del dique, donde antiguamente funcionaban generadores eléctricos.

Un dato que no pasa desapercibido: el 40% del presupuesto de la obra corresponde a la fabricación de las cañerías, realizadas en la planta Italvinil de la ciudad de San Luis. Esto significa empleo local, movimiento económico y la certeza de que el beneficio no solo se sentirá en la canilla de los hogares, sino también en la industria provincial.

El Gobierno provincial decidió ampliar el alcance de la obra pensando en el mañana. La infraestructura fue diseñada para que, en el futuro, pueda interconectarse con el acueducto Río Grande, generando un sistema hídrico más robusto y seguro.

Una cámara bifurcadora en el trazado permitirá, llegado el momento, redirigir el agua hacia diferentes zonas según la demanda. La reanudación del Acueducto La Florida II tiene un valor que excede lo técnico. Es la garantía de que más de 250 mil personas tendrán un suministro estable y confiable.

Es el respaldo para que productores agrícolas y ganaderos proyecten campañas sin temor a la falta de agua. Es la base sobre la cual podrán instalarse nuevas industrias y desarrollarse más barrios. Voces que esperan.

En Juana Koslay, Marcela Fernández, vecina de un barrio que creció en los últimos años, lo resume con sencillez: “Cuando se corta el agua o la presión baja, lo sentimos todos. Esta obra significa que vamos a vivir con más tranquilidad, que nuestros hijos van a poder crecer sin esos problemas”.

En La Punta, el productor hortícola José Pérez ve en el acueducto una oportunidad: “Yo riego con agua de pozo, pero no alcanza. Con más seguridad hídrica podemos expandir, invertir y producir más. Para nosotros el agua es trabajo”.

Y en El Volcán, recientemente incorporado al sistema, un comerciante no oculta su entusiasmo: “Somos un pueblo turístico, cada verano recibimos más gente. Tener un suministro confiable es clave para el futuro de nuestra economía”.

Son voces distintas, pero todas confluyen en la misma idea: el agua es vida, es desarrollo, es futuro.

Un nuevo acueducto en Nogolí potenciará 12 mil hectáreas productivas

Nogolí fue escenario el viernes de un anuncio trascendental para el desarrollo rural de San Luis: el gobernador Claudio Poggi encabezó el acto de inicio de obra del nuevo acueducto productivo Recodo Sur, que forma parte del Plan Maestro del Agua. La iniciativa, que será ejecutada en un plazo de 90 días, tiene como objetivo potenciar la producción agropecuaria, garantizar el arraigo en la ruralidad y asegurar un uso racional de los recursos hídricos.

Con una extensión superior a 23 kilómetros y una inversión de $200 millones, el nuevo sistema reemplazará al antiguo canal abierto que abastecía de manera deficiente a 25 familias de la zona. La conducción de agua será entubada, lo que permitirá mayor eficiencia, previsibilidad y un servicio continuo.

Según cálculos oficiales, con apenas 2 litros por segundo el acueducto podrá abastecer a unas 3.400 cabezas de ganado, al tiempo que reducirá el consumo hídrico del dique Nogolí del 8% al 3% anual, liberando capacidad para nuevas áreas productivas. Durante el acto, el presidente de San Luis Agua, Hugo Guzmán Durán, subrayó la importancia del entubado: “Hoy empezamos el entubado del canal del Recodo Sur. Vamos a llevarle al último productor la cantidad de agua necesaria. Antes el servicio llegaba de forma esporádica, ahora será eficiente y sostenido”.

A cada vecino se le encaminará el canal, se lo empadronará y se instalarán caudalímetros, para garantizar un sistema transparente y sin tomas clandestinas. Más allá de las cifras, la iniciativa despierta expectativas concretas en los habitantes de la zona. María Alcaraz, productora y jubilada de Villa de la Quebrada, compartió su experiencia: “Siempre quisimos tener agua porque sin agua no podés hacer nada. Mi hermano tuvo que construir una pileta y pagar $150 mil para llenarla. Hoy tengo esperanza en que esta obra nos dé esa oportunidad que tanto necesitamos”.

Con esta obra, el Gobierno provincial busca repotenciar más de 12 mil hectáreas productivas y fomentar la permanencia de las familias en el ámbito rural, generando condiciones para un desarrollo sustentable. El acueducto Recodo Sur se inscribe en una política más amplia que ya transformó el mapa hídrico de San Luis y que ahora apunta a consolidar un modelo de producción eficiente, con arraigo y con futuro.

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