La noche del jueves casi toda Villa Mercedes escuchó con mayor o menor intensidad las sirenas de los Bomberos Voluntario «El Fortín». La emergencia era un incendio en la zona del barrio Estación, en un lugar inesperado. Tan impensado como sospechoso. Las llamas se habían apoderado de una parte de un depósito que la Municipalidad de la ciudad utiliza para conservar archivos que, si bien no son históricos sí tienen un valor legal que, por el que siempre es esencial mantenerlos.
Por fortuna, no hubo heridos que lamentar, el fuego nació a una hora de la medianoche. Los rescatistas controlaron rápido el siniestro que era más humo tóxicamente que flamas ardientes, pero sus pares de la Policía de la Provincia ya trabajaban para establecer si lo que ocasionó todo fue lo que la lógica les indicó a muchos desde el instante uno: una persona o varias ingresaron al lugar e iniciaron la quemazón adrede.
Los socorristas fueron alertados, a través de los policías de la Comisaría 9°, sobre el siniestro en Manuel Laínez y Pueyrredón, cerca de las 23. Los rescatistas fueron veloces y, cuando varios de los efectivos de jurisdicción se allegaron, ya trabajaban desplegando su manguera, ventilando las instalaciones e ingresando para combatir el fuego desde adentro.

Tras las primeras averiguaciones y pericias practicadas a vuelo de pájaro en el establecimiento, determinaron preliminarmente que su origen fue, a las claras, intencional. De eso daba cuenta el hecho de una de las puertas traseras del inmueble había sido violentada y estaba abierta, informaron los voceros de Relaciones Policiales.
Sofocadas las llamas y en plena tarea de refrigeración, los bomberos, el personal de Defensa Civil y los policías entraron al inmueble y revisaron los daños en la abertura forzada, así como destrozos en distintos rincones. En una inspección todavía más detallista hallaron un encendedor y advirtieron que una tapa de cloaca estaba abierta, contenía en su interior un cuchillo tipo serrucho.
«Había mucha cantidad de papel, pero por suerte no fue un incendio generalizado», rescató un cabo de «El Fortín». El socorrista, de apellido Fernández, mencionó que lo que se tornó solo un tanto más complejo fue hallar el foco del incendio, porque en el depósito hay numerosas oficinas y no todas están identificadas con un nombre específico.
