A cuatreros, todavía desconocidos, se les cayó el plan de cena de Navidad, de Fin de Año y hasta los posibles negocios que seguramente pretendían cerrar con las vacas que descuartizaron y robaron de un campo a las afueras de Villa Mercedes. Una vez más, los policías echaron por tierra los planes de unos ladrones rurales, con sus abigeatos próximos a las fiestas de fin de año. En otras oportunidades, los han sorprendido con los lechones en la parrilla y en otras sin «el cuerpo del delito», que ya había pasado hacía rato por sus aparatos digestivos. Pero esta última vez hallaron el botín en esa etapa previa de cocción y degustación: en el freezer de una vivienda del barrio Kilómetro 4. Alrededor de 300 kilos de carne de vaca incautaron los policías de la Comisaría 29°.
Sí, estaban conservados, la temperatura bajo cero de la heladera había hecho su trabajo; pero de todas formas los trozos de carne eran repulsivos. Tenían pelos y hasta tierra.

En un escueto parte de prensa, Relaciones Policiales comunicó que un productor ganadero había denunciado «la faena clandestina de animales bovinos de su establecimiento». En una inspección que realizaron los efectivos descubrieron que los cuatreros habían ingresado al campo luego de cortar el alambrado perimetral. Advirtieron «restos óseos, cabezas y vísceras de vacunos». También constataron que habían matado a los animales con disparos de, al menos, un arma de fuego.
Iniciaron, a partir de ese momento, una investigación bajo la calificación provisoria de «abigeato», a cargo de la fiscal instructora 5, Gisela Milstein. Las averiguaciones tuvieron sus frutos, sus buenos resultados, al poco tiempo. Los policías establecieron que el botín podría estar en un domicilio del Kilómetro 4, un humilde barrio que nació como un asentamiento.
El martes, con el pedido de allanamiento de la fiscal instructora y la autorización del juez de turno, los efectivos de la comisaría de La Ribera requisaron la casa de las sospechas. Al entrar y revisar un freezer confirmaron, de entrada, que no estaban errados. Hallaron «aproximadamente 300 kilos de carne vacuna, fraccionada y almacenada».
Eso, de todas formas, no fue todo. También encontraron huesos de vacas en los alrededores de la vivienda. «Los elementos secuestrados quedaron a disposición de la fiscalía interviniente, mientras continúan las tareas investigativas a los fines de lograr el total esclarecimiento del hecho y la individualización de los responsables», informaron los voceros de la Policía. Los cuatreros ya perdieron sus cenas y la mercadería que pensaban comercializar por estos días, y ahora corren el riesgo de perder algo más valioso y sin precio: la libertad. Los investigadores siguen sus rastros. Ya se les cayó la cena de Nochebuena, quizás también, en breve, se les «venga la noche».