Vecinos y trabajadores buscan formas de protegerse ante un posible ataque. Reforzaron la seguridad en los edificios vinculados a la comunidad judía y otros considerados susceptibles a ataques.
Ante la escalada de tensiones entre Israel e Irán, vecinos y trabajadores que se encuentran cercanos a la AMIA tienen miedo de que se produzca una represalia producto del conflicto en Medio Oriente. El panorama, exacerbado por las declaraciones de Israel sobre responder al ataque de Irán con misiles y drones, llevó a los residentes de la zona a buscar formas de protegerse ante un posible ataque. “Si algo pasa, es salir corriendo para el sótano”, expresó uno de los vecinos, reflejando un gran nivel de preocupación. Otro residente añadió: “¿Cómo no vamos a estar con miedo?”.
Se reforzó la seguridad en los edificios vinculados a la comunidad judía y otras ubicaciones consideradas susceptibles a ataques. Las autoridades policiales realizan inspecciones regulares en locales y vehículos en busca de posibles explosivos.
Los recuerdos de los dos atentados en Argentina, incluido el ataque a la AMIA en 1994, están presentes en la mente de los vecinos. “Siempre cuando vengo del lado de Avenida de Mayo veo policías, perros antibombas, ahí sí te da miedo porque piensas que algo puede llegar a pasar”, confesó uno de los trabajadores locales. La incertidumbre se ve agravada por la ausencia de empleados en la embajada, generando preocupación entre los residentes.
A pesar del respaldo gubernamental a Israel, las familias de los trabajadores les piden cerrar los negocios por seguridad. “Somos carne de cañón”, advirtieron.
El malestar continúa, alimentado por las declaraciones del presidente de la DAIA, quien no descartó la posibilidad de nuevos ataques en Argentina o en otros países.
Por otro lado, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, decidió bajar el nivel de alerta de “naranja” a “moderado” en el país por el conflicto entre Irán e Israel, pero se mantienen los controles reforzados en puntos clave.