Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País
Nadando en un mar político embravecido y contra la corriente, el gobierno de Javier Milei recibió por estas horas una buena noticia que llegó desde el cielo. O más precisamente desde el Vaticano, con la casi segura confirmación de que el Papa León XIV, sucesor de Francisco, estará en el país en el próximo mes de noviembre.
“Vine a reunirme con el Presidente Milei para darle ‘la Buena Noticia’ que hará feliz a todo el pueblo argentino. Sólo resta definir la fecha… qué linda primavera…!”, posteó el viernes el canciller Pablo Quirno, sin dar pistas concretas sobre el motivo de su visita, pero dejando en claro el entusiasmo del Gobierno por la posible llegada de León XIV, que tiene pautado para noviembre una visita al vecino Uruguay y a Perú, país en el que cumpliera su labor pastoral durante veinte años, donde habrá elecciones presidenciales el 7 de junio.
El apuro del canciller tuvo, al menos, dos motivos. El primero es interno: la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, viaja por estas horas al Vaticano y tendrá unos minutos de charla y foto con el Sumo Pontífice, en el contexto de las audiencias de los miércoles que concede la Santa Sede. La idea de Quirno, a quien se menciona como eventual reemplazante del complicado Manuel Adorni en la jefatura de gabinete, estaría centrada en que Pettovello no se quede con los laureles de la posible llegada del Papa. La segunda razón del canciller por anticipar la jugada es que ya desde Uruguay aparecieron señales concretas. Carlos “Pájaro”Enciso, ex embajador de Uruguay en Buenos Aires, voló más alto que los políticos argentinos y afirmó sin pestañear que la visita del Papa está en la agenda, durante la “primera quincena de noviembre”. Cercano al ex presidente Luis Lacalle Pou, Enciso (que es intendente de la localidad uruguaya de Florida) tiene fluidos contactos con la Iglesia Vaticana, y sus palabras fueron escuchadas con atención también en Buenos Aires. Más allá de los renovados vínculos con el Episcopado, con quien se renovaron los contactos esta semana, y de una eventual visita papal, el Gobierno no podría evitar que la Iglesia local siga cuestionando los altos índices de pobreza y ponga el dedo en la llaga de la situación social, con el Tedeum de este lunes en la Catedral Metropolitana como otro hito de ese sinuoso vínculo.
Las noticias sobre el Papa León XIV llegaron en una semana cruzada por la continuidad de la interna entre los leales a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei y los que responden al asesor presidencial Santiago Caputo. No faltaron acusaciones mutuas, sobre todo desde que Caputo apuntó al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, al acusarlo de estar detrás de una cuenta de X denominada Periodista Rufus, desde la cual partían dardos no sólo contra él, sino también contra el propio Presidente. Luego de varios días de idas y vueltas, Milei intentó traer calma: elogió a Menem y a Caputo en una entrevista vía streaming, y convocó a dos reuniones, la de gabinete, este mismo lunes después del Tedeum, y la de mesa política, el martes, con la participación de Patricia Bullrich, a pesar de las continuas críticas de la jefa de los senadores libertarios hacia Adorni por no presentar su declaración jurada de bienes y así despejar sospechas sobre su crecimiento patrimonial. A juzgar por la continuidad de los mensajes cruzados entre ambos bandos, la prédica del Presidente tuvo un éxito relativo. De lo que ocurra en esas reuniones se podrá apreciar si la tregua propuesta es una realidad, o si el Gobierno se resigna a convivir con una crisis interna que paraliza áreas de gestión y trae ruidos permanentes.
Los agitados vientos en el oficialismo encienden la esperanza en sectores de la oposición, donde ya se ven movimientos concretos. El ex presidente Mauricio Macri, mitad aliado, mitad opositor, encabezó otra de sus reuniones partidarias, esta vez en Mendoza, a la que se sumaron dirigentes de su antiguo equipo de Pro, como la ex vicepresidenta Gabriela Michetti, desde hace años condenada al ostracismo. También Macri conversó, según dejaron trascender fuentes cercanas, con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, quien en un principio apostaba a la construcción de un polo alternativo desde Provincias Unidas, aunque ese conglomerado parece estar deshilachado con el correr de los meses que pasaron desde la elección de octubre pasado. En junio, Macri estará en Santa Fe para reunirse con el gobernador radical Maximiliano Pullaro, otro de los integrantes de Provincias Unidas que da pasos hacia la conformación de un frente “de centro”, aún incipiente y que se muestra como una versión prolija y estable del actual oficialismo nacional.
Por el lado del kirchnerismo, y a pesar de la baja del Gobierno en las encuestas que miden el clima de opinión pública, el gobernador y candidato presidencial Axel Kicillof no logra salir del laberinto, y aprovechar esa coyuntura. Su por el momento firme negativa a concederle al sector de la ex presidenta Cristina Kirchner el eventual compañero de fórmula presidencial o el candidato a gobernador bonaerense sigue tensando como nunca la cuerda con La Cámpora que encabeza Máximo Kirchner y otros grupos de fieles a la ex presidenta. Cerca de Cristina siguen insistiendo en que Kicillof no es lo suficientemente enfático en su pedido por la “libertad” de la ex presidenta, condenada y con prisión domiciliaria por causas de corrupción. Le reclaman no anunciar ni dejar trascender que indultaría a la ex presidenta en caso de llegar al poder, y deslegitiman, como lo hizo esta semana el ex secretario general de la Presidencia y soldado cristinista, Oscar Parrilli, a cualquier candidato peronista que se presente mientras la ex mandataria continúe “proscripta”. El eventual retorno de ese peronismo, hoy en estado deliberativo, sigue siendo el fantasma más eficaz para beneficio de la Casa Rosada.









