Su expareja le pidió a Jordán González que se mantuviera lejos de ella. La relación se había terminado. Pero es como si no le hubiera dicho nada. En febrero, según denunció, él la atacó. La agresión llevó a la Justicia ha implementar la primera herramienta que utiliza en los casos de violencia de género: le impuso una restricción de acercamiento al hombre. Tampoco le hizo caso a ese freno judicial. Violó tres veces la medida que le impedía arrimarse a la mujer. Según repasó la fiscal instructora de Villa Mercedes, Nayla Cabrera Muñoz, en todas esas desobediencias a la llamada «perimetral» fue violento. Primero encerró a la ex en su habitación y la tomó del cuello, provocándole lesiones leves. Luego la amenazó frente a su hermana. Le advirtió que tuviera cuidado con lo que le comentaba a su familia porque ya sabía lo que le iba pasar. La última vez fue el sábado. Se presentó en el trabajo de la ella y, a los gritos, le exigió que volvieran a ser una pareja. Violó la orden, además, de otras formas, llamándola por teléfono alrededor de 100 veces en solo unas horas. La fiscalía lo imputó y ya adelantó que pedirá que sea encarcelado los próximos tres meses.
El hombre de 32 años permanece detenido en una comisaría de la ciudad. Estará en un calabozo hasta el martes de la semana que viene, cuando el juez de Garantías 1, Alfredo Cuello, defina si hace lugar a la solicitud hecha por la fiscal con intervención en contexto de Género, Diversidad Sexual, Infancias y Adultos Mayores 1, en el caso de que la funcionaria mantenga el pedido por la prisión preventiva. De momento, ya pesa sobre él las imputaciones por «lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar relación de pareja», «amenazas» y «desobediencia a una orden judicial».
De acuerdo con lo expuesto por Cabrera Muñoz, tras el dictado de la prohibición de acercamiento, el 14 de abril fue hasta el domicilio de la damnificada. Ella se despedía de su hija, que se iba a la escuela, cuando González aprovechó para entrar a la casa, desconectó las cámaras de seguridad y llevó a su ex a un dormitorio, donde la tomó violentamente del cuello.
Un par de días más tarde regresó. Pero esa vez llegó al lugar la hermana de la víctima y él temió que la mujer echara alguna revelación sobre lo que le hacía. «Ojo con lo que le contás a tu hermana. Sabes lo que te va a pasar», le lanzó a modo de advertencia.
El sábado el imputado tomó su auto, Ford Focus blanco, y se dirigió al trabajo de la denunciante, en calle avenida 25 de Mayo. Entró haciéndose notar: a los gritos le exigió a su ex retomar la relación. Alguien llamó al 911 y, a los pocos minutos, un grupo de patrulleros de la DRIM (División Respuesta Inmediata Motorizada) lo detuvo en cercanías cuando intentaba darse a la fuga.
En su relato, la fiscal de instrucción destacó que en uno de esos episodios violentos González actuó cuando la damnificada tenía a su bebé en brazos.