El nombre Twitter volvió a aparecer en internet, acompañado nuevamente por el histórico pájaro azul que durante años identificó a una de las redes sociales más influyentes del mundo. Pero esta vez el regreso no tiene a Elon Musk como protagonista. La iniciativa pertenece a Operation Bluebird, una startup estadounidense que puso en marcha Twitter.now, una nueva plataforma que busca recuperar parte de la identidad de la antigua red social y, al mismo tiempo, propone un modelo diferente para el funcionamiento de las redes sociales.
El lanzamiento se produjo esta semana y ocurre en medio de una disputa judicial con X Corp., la empresa que actualmente controla la plataforma anteriormente conocida como Twitter. Operation Bluebird sostiene que, después de que Musk comprara Twitter y decidiera reemplazar la marca por X, algunos de los derechos sobre el nombre “Twitter”, la palabra “Tweet” y el logotipo del pájaro azul quedaron abandonados. X Corp., en cambio, sostiene que continúa siendo propietaria de esas marcas.
La nueva plataforma deja explícitamente establecido que Twitter.now no está afiliada a X Corp. y presenta el proyecto como una reconstrucción independiente del concepto de una “plaza pública” digital. En su propia página, Operation Bluebird asegura que no intenta simplemente copiar el Twitter anterior, sino desarrollar un servicio diferente, centrado en la confianza, la transparencia, la seguridad y la capacidad de los usuarios para decidir qué contenidos quieren ver.
Un regreso que comenzó con una batalla legal
Detrás de Twitter.now hay un elemento particularmente llamativo: uno de sus principales impulsores, Stephen Coates, fue abogado especializado en marcas de la propia Twitter antes de la llegada de Musk. El conocimiento del funcionamiento de la marca y de sus derechos de propiedad intelectual forma parte de los argumentos con los que Operation Bluebird decidió avanzar con el proyecto.
La disputa comenzó antes del lanzamiento. A fines de 2025, Operation Bluebird cuestionó ante las autoridades estadounidenses la vigencia de las marcas vinculadas con Twitter y Tweet, argumentando que X las había abandonado después del cambio de identidad de la plataforma.
X respondió con una contrademanda y modificó incluso sus condiciones de servicio para dejar expresamente establecido que el nombre Twitter y sus elementos gráficos continúan bajo su propiedad. La compañía de Musk sostiene que nunca abandonó esos derechos.
El conflicto llegó a los tribunales federales de Delaware. En una audiencia realizada en abril de 2026, el juez planteó de manera preliminar cuestionamientos a algunos de los argumentos de X y señaló que la empresa podía haber perdido determinados derechos sobre elementos como “Tweet” y el pájaro azul. Esa instancia no significó una resolución definitiva sobre la propiedad de la marca, pero permitió que Operation Bluebird avanzara con el lanzamiento.
El abogado especializado en marcas Josh Gerben advirtió que, aunque la teoría jurídica de Operation Bluebird tiene fundamentos que pueden ser discutidos ante un tribunal, el lanzamiento de la plataforma aumenta el nivel de confrontación con X y podría generar una respuesta legal más fuerte por parte de la compañía de Musk.
Cómo será el nuevo Twitter
Twitter.now todavía se encuentra en una etapa inicial. El acceso comenzó bajo un sistema de Early Access, mediante el cual los primeros usuarios pueden convertirse en “Founders” pagando 20 dólares. Esa modalidad permite ingresar antes de la apertura general, reservar el nombre de usuario y obtener una identificación especial.
También existe una categoría denominada “Fighter”, con aportes desde 40 dólares, destinada además a financiar el desarrollo de la plataforma y la batalla legal por la marca. La empresa justifica el modelo de pago como una manera de limitar la presencia de bots y reducir su dependencia de la publicidad.
La interfaz busca recuperar algunos de los elementos que hicieron reconocible al Twitter original: un flujo de publicaciones, respuestas, tendencias, notificaciones y herramientas para compartir contenidos. Pero el proyecto asegura que su principal diferencia estará en la forma de determinar qué contenidos alcanzan mayor visibilidad.
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La apuesta por la “confianza”
Uno de los elementos más particulares del nuevo servicio será VERA y Trust OS, un sistema diseñado para incorporar señales de confianza a las publicaciones.
La idea consiste en que cada contenido pueda recibir información sobre su nivel de confiabilidad y que el usuario tenga la posibilidad de establecer un “Trust Dial”, una especie de control mediante el cual podrá decidir qué publicaciones con menor puntuación quiere dejar fuera de su feed.
La propuesta intenta establecer una diferencia entre libertad de expresión y libertad de alcance. Es decir, la plataforma afirma que no pretende eliminar automáticamente una publicación por considerarla poco confiable, sino reducir su capacidad de propagación y permitir que cada usuario determine cuánto contenido de ese tipo desea recibir.
La plataforma también prevé utilizar herramientas automatizadas para analizar publicaciones. De acuerdo con la información difundida durante el lanzamiento, VERA utilizará inteligencia artificial para evaluar determinados contenidos y aportar contexto sobre su confiabilidad. Infobae señaló que el sistema está basado en tecnología de Gemini, de Google.
Operation Bluebird, sin embargo, reconoce en sus condiciones de servicio que las evaluaciones automatizadas pueden ser incompletas o incorrectas y que una valoración automática no constituye una determinación definitiva sobre si una publicación es verdadera o falsa.
Libertad de expresión, pero con límites
El proyecto también intenta diferenciarse de las discusiones que rodearon a las grandes redes sociales durante los últimos años.
La denominada “Birdhouse Constitution”, publicada por Operation Bluebird, establece que la libertad de expresión será protegida, pero excluye amenazas, acoso dirigido, doxxing, acecho e incitación a la violencia. También establece una política de tolerancia cero frente a contenidos que sexualicen a menores.
La empresa afirma además que el contenido explícito no formará parte del feed público, rechaza los discursos de odio dirigidos contra personas por su identidad o pertenencia y sostiene que las mismas reglas deberán aplicarse independientemente de la fama, el dinero, la posición política o la cantidad de seguidores de un usuario.
Otro de los compromisos declarados es el relacionado con la privacidad. Operation Bluebird asegura que los datos de los usuarios no serán vendidos a terceros y que pretende otorgar mayor control sobre la información personal y la experiencia dentro de la plataforma.
Del pájaro azul a la X
El regreso de Twitter.now representa también un curioso capítulo en la transformación de una de las marcas más reconocidas de internet.
Elon Musk concretó en octubre de 2022 la compra de Twitter por unos 44.000 millones de dólares. Meses después comenzó el proceso de transformación de la compañía y en 2023 decidió abandonar oficialmente la denominación Twitter para convertirla en X. El tradicional pájaro azul fue reemplazado por la letra X y progresivamente la identidad de la plataforma comenzó a girar alrededor del nuevo nombre.
Ahora, tres años después de aquella transformación, otra empresa intenta ocupar el espacio que quedó detrás de aquella decisión.
La paradoja es que Twitter.now no pretende ser simplemente una versión nostálgica del Twitter que existió antes de Musk. Sus responsables aseguran que quieren recuperar la idea de una plaza pública abierta, pero incorporando mecanismos de confianza y mayor control individual sobre los contenidos.
Por ahora, el proyecto recién comienza y enfrenta un desafío doble: conseguir suficientes usuarios para convertirse realmente en una alternativa dentro del saturado mercado de redes sociales y, al mismo tiempo, sostener en los tribunales su derecho a utilizar una de las marcas más reconocibles de la historia de internet.
El pájaro azul volvió a volar, pero todavía está por verse si conseguirá construir nuevamente una comunidad alrededor suyo o si su regreso terminará siendo apenas otro capítulo de la larga y todavía inconclusa historia de Twitter y Elon Musk.
