L uego de más de un mes de relativa estabilidad en los surtidores, YPF resolverá este lunes qué ocurrirá con el precio de los combustibles en el país. La petrolera estatal había decidido a comienzos de abril aplicar un mecanismo transitorio de contención para evitar trasladar de inmediato al consumidor la fuerte suba internacional del petróleo.
Ese esquema, que internamente definieron como un “buffer” de precios, vence el próximo 15 de mayo y obliga ahora a una nueva definición en medio de un mercado todavía tensionado por el escenario geopolítico internacional.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó que este lunes mantendrán una reunión con las principales petroleras para analizar el comportamiento del mercado y determinar si habrá ajustes en los surtidores.
Cuando anunció la medida, Marín explicó que la intención era sostener temporalmente los valores al público pese al incremento del crudo internacional. “Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor”, había señalado entonces.
El mecanismo funcionó como una suerte de amortiguador: YPF absorbió durante 45 días parte del impacto generado por la volatilidad del precio internacional del petróleo, evitando que esa presión se trasladara de manera inmediata al consumidor final.
La tensión en Medio Oriente, particularmente tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán a fines de febrero, empujó una fuerte revalorización del crudo. En ese contexto, los combustibles acumularon un aumento cercano al 23%.
Tanto el Brent —referencia para Europa— como el WTI —utilizado como parámetro en Estados Unidos— llegaron a registrar subas superiores al 50% desde el inicio del conflicto bélico.
Sin embargo, en las últimas semanas el mercado mostró señales de distensión ante las versiones sobre un posible acuerdo entre Washington y Teherán. Esa expectativa provocó una caída en las cotizaciones internacionales: el WTI retrocedió hasta los US$95 por barril y el Brent quedó en torno a los US$101.
Pese a esa baja, los valores internacionales continúan elevados y en el sector descuentan que parte del atraso acumulado terminará trasladándose a los surtidores. La discusión ahora pasa por la magnitud del eventual ajuste y por el impacto que pueda tener sobre el consumo y el bolsillo de los usuarios.