Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País
erse de Manuel Adorni. Fue ese el principal objetivo de la extenuante reunión que el presidente Javier Milei sostuvo con su cuestionado jefe de gabinete, el viernes en la quinta de Olivos. De aquel desayuno que se convirtió casi en almuerzo salió la confirmación del nuevo vocero presidencial, el diputado nacional pampeano Adrián Ravier, un devoto de la escuela austríaca de economía al igual que el primer mandatario, sin rastros personales ni relación con el escándalo que abolló las ilusiones políticas de Adorni y lo convirtió en un jarrón chino, peligroso por dónde se lo mire, al que el Presidente y su hermana, la poderosa secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, parecen haberle encontrado un lugar. Un lugar secundario, casi escondido, pero lugar al fin, luego de más de tres meses de incesantes derivaciones, judiciales y políticas, del desmesurado incremento patrimonial del ministro coordinador y su grupo familiar, una saga que puso en jaque el discurso “anti-casta” con el que Milei llegara al poder, en diciembre de 2023.
La designación de Ravier, también aplaudida por las Fuerzas del Cielo que encabeza Santiago Caputo, no parece destinada a corregir errores o mejorar los vínculos con el periodismo, uno de los focos principales de confrontación a los que a menudo apela el Presidente. La idea, afirmaron en la Casa Rosada, es que Ravier pueda expresar en palabras y comunicar de aquí en más los “éxitos económicos” de la gestión libertaria, algo que Adorni no podía efectivizar, a riesgo de ser consultado por la prensa sobre la adquisición de propiedades en territorio porteño o en el country Indio Cuá, o viajes al Exterior, casi todo pagado en efectivo y sin correlación con sus ingresos como funcionario.
Importaron poco, al momento de tomar la decisión, las durísimas críticas que Milei le hacía a Ravier cuando ambos estaban en el llano, críticas o insultos (lo llamaba “imbécil” e “idiota”) a las que el economista pampeano (que estudió economía en la UBA y proviene de Pro) respondía, aunque sin el voltaje verbal que utilizaba el entonces columnista mediático, hoy Presidente. “Karina quiere que Ravier levante el perfil y sea gobernador de La Pampa en 2027”, confiesan desde el entorno karinista.
La meta de los hermanos Milei, expresada en la designación de Ravier, es poner sobre la mesa la sostenida baja del riesgo país, el control de la inflación o la llegada de inversiones, y que a la vez el incómodo protagonismo de Adorni vaya perdiendo peso en los medios de comunicación y la opinión pública, sin “entregar” al jefe de gabinete a lo que ambos denominan la “carnicería mediática”, armada según su visión alrededor de las investigaciones judiciales sobre el crecimiento de la fortuna personal del ya ex vocero presidencial.
Restan, sin embargo, algunos interrogantes. ¿Qué pasará si el fiscal Gerardo Pollicita insiste y logra que el juez federal Ariel Lijo llama a declaración testimonial a Adorni? En el Gobierno se limitan a aclarar que la potestad del Presidente es sostener al funcionario “hasta que la Justicia dicte sentencia”. Una manera de aclarar que no habrá despido inmediato, y menos una vez que Ravier asuma la vocería y deje a Adorni la comunicación formal de las reuniones de gabinete o de mesa política, el reposteo de novedades sobre la gestión, y la rendición de cuentas ante el Congreso, una rutina que – una vez superada la citación para el 2 de julio-seguramente se hará de manera más que espaciada.
La ofensiva para interpelar a Adorni en el Congreso, impulsada por el kirchnerismo, tiende a desinflarse con el correr de los días. La convocatoria a sesionar para el próximo jueves en el Senado depende del apoyo de la UCR, el Pro y partidos provinciales, a quienes distintos miembros del oficialismo pugnaron por convencer durante toda esta semana, de no “hacerle el juego a los K”, avanzando en la destitución de Adorni vía moción de censura. Aplazada la convocatoria inicial por una semana, luego de gestiones aceleradas de la presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, todo indica que el oficialismo encontrará ese día ayuda en sus aliados, algunos de ellos (el gobernador macrista de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y el de Jujuy, el radical Carlos Sadir) beneficiados por millonarios anticipos financieros del Tesoro Nacional para hacer frente a crecientes problemas de caja. Sin interpelación ni moción de censura, confían en Balcarce 50, los flashes que apuntan a Adorni se irán apagando, aunque la oposición –y no sólo el kirchnerismo o la izquierdase encargue de seguir reavivando el fuego y pidiendo su renuncia al cargo.
Ansioso por salir de la encerrona judicial en la que Adorni parece haber puesto a su gestión desde el 8 de marzo pasado, cuando se conoció la presencia de Bettina Angeletti, esposa de Adorni, en la delegación oficial al Argentina Week de New York, Milei encabezó el sábado el acto del Día de la Bandera, en Rosario, con repetidos elogios hacia el prócer Manuel Belgrano, sin meterse en el barro de la política partidaria ni hacer alusiones a la situación de su jefe de gabinete.
Partirá el miércoles, un día antes de la sesión del Senado, hacia España, en el sexto viaje que hará a ese país, para encabezar en Madrid reuniones con empresarios dispuestos a invertir en el país y dar una charla en la universidad privada San Pablo, ámbito en el que será homenajeado con una distinción. Pasará tres días en España sin contacto alguno con el gobierno del socialista Pedro Sánchez, de quien lo separa un océano de divergencias ideológicas y de geopolítica. Una de ellas: mientras Sánchez se transformó en los últimos años en abanderado de la causa palestina, el Presidente es fiel defensor de Estados Unidos e Israel en los foros internacionales, y estará el 4 de julio en los festejos de la independencia de Estados Unidos, invitado por el mismísimo presidente Donald Trump.








