En el corazón del departamento Chacabuco, cerca de Cortaderas, el establecimiento Balcón del Sol se consolida como un ejemplo concreto de cómo la integración entre agricultura y ganadería, la genética medida y la gestión sustentable pueden traducirse en resultados productivos verificables y previsibles. Bajo la conducción de Marcos Gassman, el campo desarrolla un modelo agroganadero moderno, trazable y orientado a la eficiencia, con la genética Limangus como eje estratégico.
Con participación en las principales exposiciones, remates y encuentros técnicos del país, Balcón del Sol no solo exhibe animales, sino que presenta un concepto productivo integral. Cada reproductor Limangus que sale del establecimiento está respaldado por datos objetivos, mediciones de desempeño y un sistema que prioriza la estabilidad a largo plazo por sobre los resultados coyunturales.
El diferencial del establecimiento se apoya en una evaluación técnica rigurosa de los animales, basada en indicadores clave como eficiencia productiva, rendimiento carnicero y rusticidad. La selección genética no es aleatoria ni estética, sino que responde a parámetros medibles, orientados a lograr rodeos fértiles, moderados y adaptados a sistemas reales de producción.
En ese marco, Balcón del Sol ofrece reproductores Limangus puros por cruza (PC) y vientres seleccionados, desarrollados íntegramente a campo, bajo condiciones que reflejan el entorno en el que luego deberán desempeñarse. Se trata de una raza reconocida por su frame (estructura corporal) moderado, fertilidad, capacidad de crecimiento, desarrollo muscular y excelente rendimiento en carne, cualidades que aquí se potencian mediante una gestión precisa y consistente.
“Cada animal es evaluado por su ganancia diaria de peso, conversión alimenticia y desempeño general, lo que permite garantizar resultados previsibles en los rodeos comerciales. La trazabilidad completa, desde la producción agrícola que genera el alimento hasta la venta del reproductor, asegura transparencia y confianza para quienes incorporan esta genética a sus sistemas”, sintetizó Gassman.
Uno de los pilares del modelo productivo de Balcón del Sol es la integración real entre agricultura y ganadería. Lejos de concebirse como actividades separadas, ambas se complementan para reducir riesgos, mejorar la eficiencia y fortalecer la sustentabilidad del sistema.
Cada decisión agronómica está pensada para sostener la producción ganadera. Desde la elección de cultivos hasta el manejo del suelo. El establecimiento implementa cultivos de servicio, curvas de nivel y un uso responsable de agroquímicos, prácticas que permiten reducir la erosión, aumentar la materia orgánica, mejorar la infiltración y optimizar el uso del agua.
Este enfoque conservacionista no solo protege el recurso suelo, sino que impacta directamente en la disponibilidad y calidad del forraje, fortaleciendo la base nutricional del rodeo. El resultado es un sistema integrado donde la agricultura alimenta a la ganadería y la ganadería agrega valor a cada hectárea, cerrando un círculo virtuoso de producción.
El bienestar animal es otro de los pilares operativos del establecimiento. El manejo sanitario, la nutrición balanceada y las condiciones de crianza están diseñadas para minimizar el estrés y maximizar el desempeño productivo. En Balcón del Sol, el bienestar no es un discurso, sino una herramienta concreta para lograr eficiencia, sanidad y calidad de carne.
La trazabilidad completa permite seguir cada etapa del proceso productivo, garantizando estándares acordes a las exigencias de los mercados actuales, tanto internos como externos. Marmoreo, rendimiento y calidad carnicera son atributos que se construyen desde el suelo hasta el animal, con información precisa y gestión profesional.
Un modelo con proyección nacional
Con una visión abierta y estratégica, Balcón del Sol busca construir relaciones de largo plazo con productores, asesores técnicos, frigoríficos y socios comerciales que valoren la genética comprobada, la transparencia y los resultados medibles. Esa coherencia entre discurso y práctica ha permitido que el establecimiento se posicione como referente regional en genética Limangus, con creciente proyección comercial y técnica a escala nacional.
Para Gassman, “resultados verificables” no es una consigna vacía, sino una forma de trabajar: “El sistema está diseñado para producir más y mejor, con eficiencia, previsibilidad y responsabilidad ambiental”.
En Balcón del Sol, cada semilla sembrada, cada hectárea trabajada y cada maquinaria en movimiento representan un compromiso con la producción nacional. El establecimiento apuesta a generar valor real, empleo argentino y alimentos de calidad para el mundo, desde el centro del país.
La sustentabilidad, aquí, tiene impacto concreto y se mide en suelos más vivos, animales más eficientes y sistemas más resilientes. Porque cuando el sistema es integral, cada decisión suma eficiencia, calidad y propósito.
Desde Cortaderas, el establecimiento demuestra que la soberanía productiva también se construye con planificación, tecnología, datos y trabajo. Donde el campo y la sostenibilidad se encuentran, la genética Limangus encuentra su mejor expresión.
El agua se queda en el campo
A 20 kilómetros de la Villa de Merlo, el productor Marcos Gassman aplica desde hace quince años un manejo ejemplar de conservación de suelos en su establecimiento. Con un terrazador propio y un diseño profesional de curvas de nivel, logró controlar la erosión y aprovechar al máximo cada gota de lluvia.
En el pie de las Sierras de los Comechingones, entre Villa de Merlo y Concarán, se levanta la cabaña, un ejemplo vivo de cómo el manejo sustentable puede transformar un campo. Gassman, lleva más de quince años haciendo agricultura con un principio que hoy se convierte en una necesidad, trabajar siguiendo las curvas de nivel.
“Todo el campo lo hacemos con terrazas. Me faltan pocas hectáreas por completar, pero ya tengo un terrazador de 14 metros de labor que anda muy bien. Quedan bárbaras, perfectas. Te das cuenta enseguida cómo funciona cuando llueve, porque el agua se detiene, infiltra y se aprovecha dentro del lote”, explicó con orgullo el productor, mientras muestra videos del trabajo de su maquinaria.
Las curvas de nivel son estructuras que acompañan la pendiente natural del terreno y permiten que el agua de lluvia no corra libremente cuesta abajo, arrastrando suelo fértil y nutrientes. En cambio, la detienen, la infiltran y evitan la erosión hídrica, uno de los problemas más graves de las zonas serranas del norte puntano.
Gassman cuenta que antes de implementar este sistema el agua se perdía fácilmente: “Tenía mucha corriente superficial, se me iba el agua al campo del vecino, se desperdiciaba. Desde que hicimos las terrazas, eso cambió por completo. Ahora el agua se queda en el lote, penetra en el suelo y lo aprovechan los cultivos. Es impresionante la diferencia después de una lluvia”. El productor reconoce que la inversión inicial es importante, pero subraya que los beneficios se ven a mediano plazo.
“Sí, tiene un costo, no lo voy a negar. Pero si lo mirás a cuatro o cinco años, los resultados están a la vista. No hay que pensar en el gasto, sino en la inversión. Hoy el campo produce mejor, hay menos pérdida de suelo y el agua se aprovecha mucho más”, reflexionó.
Para llevar adelante este trabajo, Gassman se apoyó en especialistas de Consultora Sur, encabezada por Sergio Rand, junto a Bernardo de la Mea, integrantes de un grupo técnico de Córdoba con experiencia en conservación de suelos. “Ellos me diseñaron todo el esquema del campo. Trabajan muy bien, conocen el tema, y el resultado fue excelente”, reconoció.
Con el diseño técnico, las herramientas adecuadas y la decisión de invertir en prácticas de conservación, Balcón del Sol se convirtió en un modelo de manejo sustentable en una zona donde las lluvias intensas y las pendientes pronunciadas ponen en riesgo la fertilidad del suelo.
“Hay gente que todavía no entiende por qué es tan caro, pero cuando ves el campo después de la lluvia, cuando ves el agua quieta dentro de tus lotes, entendés el valor real del trabajo”, dijo Gassman.
El productor resume su experiencia con una frase que condensa toda una filosofía: “Esto no hay que verlo en el hoy. Hay que verlo a lo largo. Si cuidás el suelo, el suelo te devuelve todo.
” En tiempos en que la sostenibilidad agrícola es más que una consigna, el ejemplo de este campo demuestra que el equilibrio entre producción y conservación no solo es posible, sino también rentable y necesario.







