Básquet: los Costa, 100 por ciento “Lobo”

Papá Rafel es el DT, mientras sus hijos Valentín, Santiago, Joaquín y Julián integran el plantel de GEPU, que esta temporada cumple 100 años y compite en la Liga Federal. Mirá la publicación que hizo la Confederación Argentina de Básquet.
23 de abril de 2025
Valentín (7), Julián (3), Santiago (usa la 25), Joaquín (10) y Rafael, el DT.

Los Costa tienen sello propio en el presente de GEPU en la Liga Federal de Básquet.

Papá Rafael es el entrenador, y sus cuatro hijos, Valentín, Santiago, Joaquín y Julián, son jugadores.

Desde el área de prensa de GEPU compartieron detalles que difundió la Confederación Argentina de Básquet en una nota publicada en el sitio de la Liga Federal, y que reproducimos en Todo Un País.

Todo sucede en el año del centenario (se cumple el 28 de junio) de la fundación del club.

 

De Costa a Costa

GEPU no para de sumar historias que alimentan su leyenda, y esta temporada de La Liga Federal tiene una joyita familiar que emociona: los Costa.

Sí, el apellido ya es marca registrada en San Luis, y ahora son cuatro los que llevan el escudo del “Lobo” en el pecho. Papá como DT, y los hijos como protagonistas en la cancha. ¿Quién da más?
Rafael Costa, histórico del básquet nacional -campeón con GEPU en los ’90 y con pasado en la elite del ex TNA y La Liga Nacional- hoy dirige a sus propios hijos: Valentín, Santiago, Joaquín y Julián. Una escena de película, pero real.
«Es un sueño cumplido compartir la cancha con mi viejo y mis hermanos», confiesa Valentín, uno de los bases más sólidos de la Liga Argentina, con paso por Comunicaciones de Mercedes y un subcampeonato en La Liga de Desarrollo. Ya había jugado con Santi y Joaco, pero ahora, con la llegada de Julián, el combo está completo.
Santiago y Joaquín, con experiencia reciente en ligas como la cordobesa y la santafesina, hoy se reparten la conducción del equipo en la cancha. Son la extensión de Rafa en el juego y en la vida. «Jugar entre hermanos y con mi papá al costado es un privilegio», repiten.
Y ahí está Julián, el más chico, el que creció entre pelotas, tablones y camisetas. Con 17 años, ya suma minutos importantes en la categoría y asume responsabilidades con una madurez que sorprende. “Desde chiquito vive el básquet desde que se levanta hasta que se acuesta”, dicen los que lo conocen bien.
Pero ojo, que la estratega silenciosa en esta historia también tiene su rol: Fabiana, la mamá, es la que pide tiempo muerto cuando la cosa se va de tema en casa. Fanática, no se pierde un partido, esté en la tribuna o frente a una pantalla.
GEPU no es solo un club: es un sentimiento. Y los Costa, con ADN basquetbolero puro, son la imagen perfecta de eso.

 

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