Un golpe estudiado o una gran coincidencia. Es la duda que quedó flotando en la investigación por el asalto que sufrió una pareja de jubilados, del barrio 100 Viviendas de Villa Mercedes. El miércoles 13, una hora después de recibir 890 mil pesos, fueron sorprendidos por un delincuente que no contempló nada, ni sus avanzadas edades, ni el hecho de que el mayor de los ancianos no podía ni caminar ni ver bien. Armado con una barreta de hierro, los inmovilizó con varios golpes en una zona que tranquilamente pudo matarlos: fueron directo a sus cabezas.
De lo que sí no hay dudas para el fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina, y su adjunta Cecilia Framini es que los hermanos Facundo Nahuel Bastoni y Emiliano Rodríguez Bastoni fueron los autores de ese atraco, en el que uno ejecutó la agresión y la sustracción y el otro ofició de “campana” y de receptor del motín.
Por eso y en vista de las pruebas reunidas que complican a los jóvenes, el juez de Garantías 4, Santiago Ortiz, aceptó las imputaciones en su contra y les dictó la prisión preventiva por los siguientes cuatro meses; estadía en la cárcel que podrían extender una vez que cumplan este primer plazo.
La pareja fue asistida por los médicos y, por increíble que resulte, no fue necesaria su internación. A la mujer de 78 años tuvieron que suturarle las heridas con seis puntos y a su marido, de 82 años, con cinco, detalló Framini. Permanecieron bajo observación.
Con las declaraciones no solo de los jubilados, sino también de otros testigos que ocasionalmente vieron a los ladrones huir y redujeron a uno de ellos, los fiscales reconstruyeron que el robo fue a las 14:50. Las víctimas viven en Guayaquil al 600, una cuadra que hace poco fue el escenario de otro crimen que conmocionó a la ciudad: el homicidio de un policía federal retirado, a quien un panadero mató de unas 20 puñaladas.
La evidencia les indica a los investigadores que Facundo Bastoni ingresó al domicilio trepando una puerta de chapa, de dos metros de altura. Entró a la casa y a la primera en tomar por sorpresa fue a la jubilada. La antigua arquitectura del inmueble, estilo galería, no le permitió a la mujer escapar u ocultarse. El ahora imputado la golpeó en la cabeza y, cuando vio al anciano no vidente y con dificultad para caminar, también lo atacó con la barreta.
Con la pareja inmovilizada por el dolor, el delincuente fue directo hasta el dormitorio del matrimonio. De allí se llevó los 890 mil pesos, una manta, una campera, calzados y otras pertenencias que pudo cargar y lanzar al otro lado de la puerta que había escalado para ingresar. En la vereda lo esperaba para recibir el botín su hermano, que había vigilado todo el tiempo si no había moros en la costa que pudieran frustrar el asalto.
Pero el plan no salió como esperaban. Cuando el Bastoni, quien llevó a cabo la parte más violenta del robo, intentó escapar no llegó muy lejos. Fue atrapado por algunas personas que lo vieron lanzar lo sustraído al otro lado del paredón, trepar y saltar el muro y tratar de huir a la carrera del domicilio de los jubilados.
Algunos videos y otras pericias les permitieron a los policías de la Comisaría 10° llegar hasta el otro acusado. Hasta el momento no está claro si los hermanos, de 22 y 26 años, estaban al tanto de que las víctimas acababan de recibir esos casi 900 mil pesos en razón de otra dolorosa eventualidad, el hermano de uno de los adultos mayores había fallecido el viernes anterior.