Como su nombre lo dice, casi literalmente, el arte tiene un lugar para habitar en Villa Mercedes. Porque la Casa de la Cultura se ha convertido cada vez más en un refugio para artistas y para quienes desean aprender una disciplina, con una cartera de actividades que crece y se sostiene a pesar de la crisis de financiamiento que es norma en el país.
Quienes siguen habitualmente las declaraciones del intendente Maximiliano Frontera, probablemente le hayan escuchado repetir dos frases en relación a la temática: que “la cultura no es un gasto sino una inversión” y que “si es necesario raspar la olla” para defenderla lo harán.
Y en lo que va del año, la apuesta por lo cultural no se ha mermado en la ciudad y en las iniciativas que parten desde el ámbito municipal.
En un otoño con temperaturas muy frías y un invierno a la vuelta de la esquina, el emblemático edificio donde alguna vez supo funcionar el viejo mercado, se mantiene vigente como espacio de abrigo para las expresiones artísticas.
Actualmente, hay una decena de talleres permanentes que se dictan todas las semanas y con entrada libre y gratuita. Las propuestas van desde la música, con interpretación de instrumentos como guitarra y piano, hasta las danzas, las plásticas (dibujo, pintura), la fotografía, el cine, escritura, entre otros, incluyendo la formación de un coro municipal con personas de todas las edades.
Pero además, hay otras clases que no están relacionadas directamente a las artes, sino a otras disciplinas que encuentran lugar en la esquina de Urquiza y Pedernera, como el ajedrez, habilidades para personas con discapacidad o el tejido, que ha servido como motor de movidas solidarias con la confección de mantas, ajuares y otros abrigos para donar.
El teatro del “Viejo Mercado” es, además, uno de los escenarios más elegidos para organizar eventos, tanto los que nacen desde el propio Estado como los que organizan instituciones privadas, productoras, academias, grupos de teatro, bandas, entre otros, que van desde recitales, galas, ciclos de cine, conversatorios, congresos y mas.
Y, al mismo tiempo, la Casa de la Cultura cuenta con su exterior para organizar más actividades: la Plaza del Sesquicentenario. En el último tiempo se ha vuelto un punto más para la generación de encuentros, con su reciente Paseo de las Artes, dónde pintores de toda la ciudad se reúnen a dibujar, pintar, retratar, además de clases abiertas de tango, entre otros.





