Caso Maxi Chávez: investigan si la madre de la asesina participó en el crimen

El fiscal de Villa Mercedes, Leandro Estrada, ya comenzó a tomar declaración a testigos. Pero hasta ahora ninguno aportó "nada nuevo" y se les dificulta a los investigadores hallar pruebas que den cuenta de que María Pilar Maldonado contribuyó para que su hija, Brisa Brizuela, matara al joven.
29 de agosto de 2026
Brisa Brizuela este año, durante el juicio, en el que fue condenada a prisión perpetua.

En el juicio por el homicidio de Maximiliano Nicolás Chávez para los familiares de la víctima se vio claro, como el agua cristalina, no solo que Brisa Gianella Brizuela asesinó de una puñalada al joven, sino que la madre de ella, María Pilar Maldonado, fue clave en esa tarea. Sobre todo por cómo reaccionó después, participando activamente en el ocultamiento y destrucción de pruebas; hasta ella misma confesó que se limpió la sangre y lavó la ropa ensangrentada. Tanto así que el pasado 24 de febrero cuando finalizó el debate oral, en el que condenaron a prisión perpetua a Brizuela, el tribunal también hizo lugar al pedido para que investiguen si su madre cumplió algún rol en el crimen, más allá del natural encubrimiento para proteger a su hija. Esas averiguaciones ya comenzaron, pero, de momento, los testimonios reunidos no suman nada nuevo y se diluye la posibilidad de lograr evidencia que compruebe eso que la familia del muchacho asesinado está segura que sucedió, es decir, que Maldonado es casi tan culpable como su hija del homicidio.

Las audiencias iniciaron hace un par de semanas. El fiscal instructor 4, Leandro Estrada, citó a declarar a todas las personas que ya habían hablado en la investigación anterior y que se presentaron en el debate oral de este año. Entre esos testigos hay vecinos, parientes, conocidos y amigos de las familias de la asesina y su víctima.

La principal dificultad con la que choca el funcionario del Ministerio Público Fiscal (MPF), según le confió una fuente a Todo Un País, es que las personas citadas «no están aportando nada nuevo». No solo eso, sino que, en este punto, a más de un año y medio del homicidio, a los investigadores se les torna complicado recuperar o lograr detalles y/o evidencia que no fueron indagadas y producidas en las primeras averiguaciones, cuando el crimen estaba todavía fresco.

Por más buena voluntad y empeño que ponga el fiscal y su equipo, los elementos probatorios, como las personas, no son inmunes al paso del tiempo. Entonces, lo que no fue realizado en el debido momento es posible que, con el correr de los años, ya sea no sea factible llevarlo a cabo.

Pilar, en la dialéctica judicial, no es sospechosa aún de ningún delito. Lo que hace Estrada es indagar si existió de parte de la mujer una eventual participación en el asesinato, sea un papel primario o secundario. En otras palabras, debe comprobar si hubo actos anteriores de parte de la madre de Brizuela que ayudaron o contribuyeron a la comisión del crimen. Las acciones de encubrimiento, como intentar deshacerse del cuchillo, no cuentan ni tienen una responsabilidad penal, puesto que la justicia exime a los progenitores que buscan proteger a los hijos para que no descubran que cometieron un delito.

A las averiguaciones no efectuadas en su oportuno momento, se le suma el hecho de que en abril, por cuestiones vinculadas a problemas cardíacos, murió un testigo de apellido Maturano. El hombre vivía junto a la casa de Maldonado, donde asesinaron a Chávez, en la manzana 7015, en el sector UOCRA del barrio La Ribera. Durante el juicio, el hombre había declarado lo que ya contó en la fiscalía de instrucción, es decir, que la tarde del homicidio oyó ruidos en lo de su vecina, el grito de «¡el Maxi se abrió!» y corrió a ayudar.

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