Cada 15 de septiembre, Concarán vuelve a reunirse alrededor de su Patrona, Nuestra Señora de los Dolores. La celebración constituye una de las expresiones de fe más arraigadas de la localidad y forma parte de una tradición que atraviesa generaciones.
La Fiesta Patronal tendrá este año su jornada central el martes 15 de septiembre, aunque las actividades comenzaron con la tradicional Novena, que convoca diariamente a vecinos y familias en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores.
Durante estos días, las celebraciones incluyen a las 7:00 el Rosario de la Aurora; a las 19:00, el momento para anotar intenciones; a las 19:15, el Santo Rosario; a las 19:45, la lectura de las intenciones y, a las 20:00, la Santa Misa y la Novena.
Cada jornada está dedicada a distintas intenciones: las vocaciones religiosas, los enfermos y adultos mayores, las embarazadas y sus hijos, la Patria y las instituciones, el campo y quienes necesitan trabajo, las instituciones educativas, los niños y jóvenes y las familias de Concarán. También se recuerda especialmente a los difuntos.

La procesión, el momento central de la celebración
El lunes 14 de septiembre, víspera de la fiesta, tendrá lugar la tradicional procesión de antorchas. Luego de la caminata y de la misa, la comunidad compartirá una peña, sumando al encuentro religioso una instancia de celebración y convivencia.
El martes 15, día de la Patrona, habrá una Santa Misa a las 10:00. Por la tarde, a las 17:00, se celebrará una nueva misa y posteriormente la imagen de Nuestra Señora de los Dolores recorrerá las calles de Concarán en la tradicional procesión.
Para los vecinos, ese recorrido constituye uno de los momentos más significativos del año. Familias enteras acompañan la imagen para agradecer, realizar pedidos, cumplir promesas y renovar una tradición que forma parte de la memoria colectiva de la localidad.
La devoción a Nuestra Señora de los Dolores está estrechamente relacionada con la propia historia de Concarán. Antes de adoptar su actual denominación, la localidad fue conocida como La Cruz y posteriormente como Villa Dolores, nombre que refleja la importancia que tuvo esta advocación religiosa en sus primeros tiempos.
Una referencia histórica señala que el 9 de julio de 1828 se celebró la primera misa en la casa de Claudio Mora. La población se consolidaría posteriormente a partir de la donación de tierras aceptada en 1858. Con el paso de los años, el pueblo adoptaría definitivamente el nombre de Concarán, en 1904.
De esta manera, la Fiesta Patronal no representa solamente una celebración del calendario religioso. También es una oportunidad para reencontrarse con parte de la historia de una comunidad que conserva sus tradiciones como elemento de identidad.

Una parroquia recuperada por toda la comunidad
La celebración de este año tiene además un significado especial por la historia reciente del templo. En diciembre de 2023, una fuerte tormenta provocó importantes daños en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, afectando parte del techo, pisos, paredes y dependencias del edificio.
La magnitud de los daños obligó a encarar una importante tarea de reconstrucción, que contó con la participación de la comunidad religiosa, vecinos, el Municipio, el Obispado, la Provincia y particulares.
El proceso permitió recuperar progresivamente uno de los edificios más significativos de Concarán. En abril de 2025, durante la celebración del Domingo de Pascua, el templo fue reinaugurado y la imagen de la Virgen regresó a su lugar, en una ceremonia presidida por el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba.
La recuperación de la parroquia significó mucho más que la reparación de un edificio. Para los habitantes de Concarán implicó recuperar un espacio profundamente vinculado con recuerdos familiares, celebraciones, bautismos, casamientos, despedidas y encuentros comunitarios.
Por eso, la nueva Fiesta Patronal encuentra a la comunidad nuevamente reunida en torno a su templo y a la imagen que durante generaciones acompañó su historia.
La celebración de Nuestra Señora de los Dolores representa así un encuentro entre pasado y presente. Las campanas, las oraciones, las antorchas y la procesión vuelven a poner en las calles una tradición que permanece viva y que cada septiembre convoca a Concarán a caminar detrás de su Patrona.
Para quienes visiten el Valle del Conlara durante estos días, la Fiesta Patronal constituye además una oportunidad para acercarse a las tradiciones, la historia y la identidad cultural de una localidad que mantiene vivas sus raíces.



