Condujo ebrio su camioneta, chocó y enfrentó a la Policía

El hombre de 55 años tenía 2,17 gramos de alcohol en sangre. Cuando los efectivos llegaron estaba a un lado de su Jeep Cherokee, apenas podía mantenerse en pie.
19 de julio de 2025

Hizo de todo. A bordo de su Jeep Grand Cherokee gris tal vez se creyó imparable, que las calles de Villa Mercedes eran suyas y, por lo tanto, podía circular como se le antojara. Pero la realidad le demostró lo contrario. El conductor de la camioneta hizo maniobras peligrosas, circuló a contramano por el centro de la ciudad, teniendo detrás una patrulla del Comando Radioeléctrico que le ordenaba que se detuviera. No hizo caso. Siguió su camino con su camioneta endiablada, como si fuera un personaje de la película “Rápido y furioso”. Pero fue indomable hasta que chocó su camioneta contra un cesto de basura y un poste de alumbrado, a tal punto de desprender uno de los cables del tendido eléctrico. La prueba con el alcoholímetro demostró que había bebido y mucho.

Según informaron los voceros de Relaciones, en base a lo que le transmitieron los inspectores municipales de Tránsito, el hombre de 55 años tenía 2,17 gramos de alcohol en sangre. El recorrido peligroso que protagonizó el conductor que increíblemente, a juzgar por el grado de destrucción que tenía el vehículo, no sufrió lesiones, sucedió ayer, cerca de las 5:15.

En uno de sus tantos recorridos de prevención, un par de patrulleros del Comando Radioeléctrico que circulaban por calle San Juan advirtieron al conductor de una camioneta que andaba “como quería” por esa arteria. En un momento, al llegar al cruce con General Paz dobló hacia el sur, o sea a contramano, y así siguió.

Los efectivos del móvil policial comenzaron a seguirlo, iniciando una persecución que finalizó a los pocos segundos y con un accidente. Los policías vieron la camioneta estacionada por General Paz, entre Córdoba y San Juan. El frente delantero del rodado estaba destrozado, con gran parte del capot hundido y corrugado. A un costado de la Jeep, estaba su conductor con cara de pocos amigos.

Cuando los policías se le acercaron, los agredió, intentó hacerles frente, pero no consiguió nada. Estaba muy alcoholizado. No colaboró, no contó nada sobre lo que había pasado. Tampoco hacía falta, las pruebas estaban a la vista. Los peritos de Criminalística revisaron el asfalto y, por las marcas que quedaron grabadas del recorrido de la camioneta, concluyeron que se estrelló, primero contra un cesto de basura y, luego, contra una columna de alumbrado público.

La violencia del impacto no derribó el poste, pero sí produjo que uno de los cables del tendido eléctrico que sostenía justamente esa columna se desprendiera. El cable quedó colgando, a mitad de la calle, a poco de tocar el suelo.

Debido a la resistencia que opuso, el conductor fue demorado y trasladado a la Comisaría 8°. Mientras tanto el personal Municipal de Tránsito procedió a secuestrar la camioneta, remolcándola con una grúa.

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