El gobierno destruirá unos 600 teléfonos celulares pertenecientes a personas privadas de la libertas y que fueron incautados en diferente operativos de control en los últimos cinco años.
Esta será la primera vez en la historia del Servicio Penitenciario de San Luis el procedimiento se desarrollará dentro del propio predio, específicamente en el Complejo Penitenciario N°1 ‘Granadero Juan Bautista Baigorria’ de la ciudad de San Luis. Y la destrucción de los equipo se enmarca dentro de las actividades programadas por el Día del Servicio Penitenciario Provincial y del Agente Penitenciario, el próximo miércoles 16 de julio.
Según indormaron desde el Ministerio de Seguridad, hasta hace poco no existía una política activa de destrucción de estos dispositivos, situación que comenzó a revertirse recientemente con una nueva estrategia institucional que tiene como objetivo que los dispositivos incautados vuelvan a circular o sean reutilizados de forma irregular.
A diferencia de la ocasión anterior, donde la destrucción fue realizada de forma tercerizada fuera del penal, esta vez el procedimiento incluirá una instancia de desarme manual dentro del complejo, en el que retirarán los componentes contaminantes como baterías y otros elementos que requieren tratamiento especial. Los residuos serán derivados para su correcta disposición final bajo protocolos ambientales, en línea con el compromiso institucional de reducir el impacto ambiental de estos procesos.
Desde el ministerio de Seguridad, en coordinación con la dirección de los Complejos Penitenciarios, reforzaron la capacitación del personal y la incorporación de tecnologías de detección, como scanners y equipos especializados, que permiten fortalecer los controles y mejorar la seguridad interna en los penales provinciales.
Tras uno de los últimos operativos la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, explicó que un tercio de los celulares y accesorios son equipo “básicos”. “Desde las recurrentes requisas notamos cómo la calidad de los teléfonos va bajando, debido a que una vez que los secuestramos deben volver a comprar y eso genera un gasto. Ya no son de alta gama, pero algunos siguen apareciendo”, aseguró Sosa.








