El llamado de aviso de una persona anónima llegó a tiempo. Los policías del Comando Radioeléctrico, que estaban más próximos al lugar, también arribaron justo a tiempo. Y, ante todo, el accionar valiente de un grupo de vecinos evitó la locura. De no hacerlo, tal vez un hombre de Villa Mercedes hubiera cometido uno de los peores delitos del Código Penal Argentino y de cualquier rincón del mundo, hubiera hecho algo que lo marcaría a él, a su familia y conmocionaría a todos por siempre, hubiera matado a la persona que lo trajo el mundo: su propia madre. La víctima, para colmo, se trata de una adulta mayor y con una seria discapacidad visual. Por fortuna, los vecinos y los patrulleros no permitieron que ese cuadro triste, negro e irreversible se volviera una realidad.
Entre las 22:30 y las 22:40, el personal de guardia del Centro de Operaciones recibió un llamado desesperado. Una persona alertaba que en un domicilio de calle Ardiles, en zona que está bajo la jurisdicción de la Comisaría 10°, parecía tener lugar una agresión familiar.
Los primeros en arribar allí fueron los efectivos que patrullaban el sector, los del Comando Radioeléctrico. Cuando ubicaron e ingresaron a la vivienda del conflicto, notaron de inmediato que el panorama era peor de aquello que les habían adelantado. Un grupo de vecinos retenía, como podía, a un hombre que estaba fuera de sí que, con todas las fuerzas de sus brazos y piernas, intentaba abrirse paso y escapar.
La gente le explicó a los oficiales que quien estaba fuera de control había intentado asesinar a su propia madre, una mujer de 72 años con severos problemas de visión. Todo lo que contaron los vecinos lo confirmó después la víctima. Con el dolor del alma, relató que su hijo, de 46 años, la había ahorcado con sus manos, tomándola del cuello, presionando cada uno de sus dedos para que ella dejara de respirar y muriera por falta de aire.
Por protocolo, tras la demora, el agresor fue llevado al Hospital Jardín del Sur, para una revisión médica que diera cuenta del estado en el que fue aprehendido. Terminado ese examen, lo trasladaron a la Comisaría 10° y allí quedó a disposición de lo que definiera la fiscal adjunta Laura Parisi.







